Cronos y cronómetros

Las guerras del tiempo en un panorama educativo de prepandemia o presencialidad habitual, de pandemia o virtualidad novedosa y postpandemia o nueva presencialidad desafiante, realidad que estamos confrontando.

Por Adrián F. Méndez Culma *

Alegoría

Cronos (Tiempo), dios de la mitología griega, será en esta ocasión el puente alegórico que servirá de principal fundamento a la dialéctica con la que se articularán concepciones temporales, conflictivas y de educación, en esto que bien puede ser entendido como un documento pedagógico y/o la síntesis de una experiencia vivida.

Hablar entonces de guerras temporales no solo atañe a los grandes estallidos bélicos, de los que está llena la historia de la humanidad, sino a escalas cotidianas y con espacios de tiempo más cortos en los que, como individuos, nos vemos enfrentados. Situación que puede implicar o no a alguien más como variable y que genera un panorama que, en el momento en que se descubre, se torna en oportunidad de aprendizaje personal.

Otro tiempo es real

Dentro del proyecto educativo “Otro Mundo es Posible” de los Misioneros de la Consolata, se asume también esta coyuntura de trabajo y aprendizaje que enfrenta, en este tiempo de postpandemia, el sector educativo con su retorno a las clases presenciales. Que podría, en el sentido ya mencionado, considerarse como una de las guerras del tiempo actual.

El pasar de esa dinámica de distanciamiento y encerramiento preventivo, con reducido contacto físico e inmersión en el mundo de la virtualidad, que marcaron los años 2020 y 2021, al del retorno a los ambientes educativos físicos de las escuelas, colegios, Universidades etc., implica, además de un gran cuidado personal, un especial proceso de atención al comportamiento con que se va haciendo el retorno al aula y a los grupos de estudio.

Teniendo en cuenta el poco tiempo que va del año, estimar o predecir estadísticamente las conductas de los estudiantes es una labor, además de prematura, ardua e incierta. Sin embargo, a través del trabajo realizado hasta el momento con los jóvenes de distintas instituciones educativas, mediante convivencias y jornadas pedagógicas, se pueden señalar algunas realidades identificadas, tales como: a) energías desbordadas, evidente dispersión mental, nuevas formas individualistas de convivir y percibir el mundo; b) una mayor apropiación de las problemáticas mundiales, acompañada de una mayor implicación o responsabilización con las mismas; c) una pérdida progresiva de la identidad propia y de la humanidad del otro.

Punto de encuentro

Ante tal adversidad encontramos una respuesta en el encuentro, Ónfalos = punto de encuentro, propuesta de unidad (In), de presencia, entendimiento mutuo y no de choque (Cuentro – Contra), como lo posibilita la sociedad, desde el hogar hasta los espacios digitales que, mal direccionados, cosifican y destruyen el ser emocional y la capacidad de auto aceptación.

Ser ónfalos es ser puente de convergencia, constructor de estrategias pedagógicas que fortalezcan el vínculo como iguales, como hijos de una propuesta de Salvación y cambio, en el rostro joven de Jesús que representan, hoy por hoy, nuestras juventudes y que son el principal objetivo de enseñanza-formación. Ellos serán, en una próxima guerra del tiempo (generación o acontecimiento), los nuevos educadores y animadores.

* Adrián F. Méndez Culma es animador Misionero en el CAM Bucaramanga.