Volver a la memoria para renovar la misión

Comunidad Aparecida (Jardín Peri) – Foto: Josky Menga IMC

Primera semana del Curso Continental de Formación Continua para Misioneros de la Consolata con 10 a 15 años de ordenación invita a releer la propia historia, vocación y misión

Por Julio Caldeira IMC *

Antes de pensar en los nuevos caminos de la misión, es necesario detenerse, mirar hacia atrás y reconocer el camino recorrido. Esta fue la experiencia vivida por los Misioneros de la Consolata durante la primera semana del Curso Continental de Formación Continua, realizada en São Paulo, del 31 de agosto al 6 de septiembre, con la participación de misioneros con 10 a 15 años de ordenación sacerdotal o de profesión perpetua.

El curso, que se extenderá hasta el 24 de septiembre, fue concebido como un itinerario de renovación humana, espiritual, vocacional y misionera. Coordinado por los padres Juan Pablo de los Ríos, Consejero General, Mauricio Guevara y Paulo Mzé, de la Región Brasil, el proceso reúne a ocho Misioneros de la Consolata provenientes de diferentes regiones del Instituto.

Participan por la Región Brasil los padres James Murimi, Alexander Muthengi, Wilfred Gikundi y Urbanus Mulati; por la Región Colombia-Ecuador-Perú, los padres Fernando Florez, Edgar Chavarro y Julio Caldeira; y por la Región México-Canadá-Estados Unidos, el padre Patrick Murunga. Por motivos relacionados con la documentación y algunos compromisos, otros misioneros inicialmente previstos no pudieron participar en esta edición.

Compartir con Mons. Mario Antônio, arzobispo de Aparecida – Foto: Asesoría de prensa Aparecida
Un camino de maduración

Con el tema “¿Quién soy? – Memoria”, la primera etapa del proceso formativo propuso una relectura de la propia historia humana, vocacional y misionera. Más que recordar acontecimientos, los participantes fueron invitados a reconocer cómo Dios estuvo presente en el camino recorrido y cómo las experiencias vividas contribuyeron a la construcción de la identidad de cada misionero.

Acompañados por el Doctor en Psicología Márcio Mariano Moreira, laico de la Consolata y profesor de la PUC-SP, los misioneros fueron ayudados a reflexionar sobre el proceso de maduración humana, vocacional y misionera vivido a lo largo de estos años.

El recorrido fue organizado en cinco momentos. El primero estuvo dedicado a la construcción de la identidad, partiendo de la pregunta “¿Quién soy?” y reconociendo las raíces, experiencias, relaciones y decisiones que contribuyeron a formar la persona y el misionero que cada uno es hoy.

El segundo momento abordó la maduración en la vida y en la fe a la luz del camino de los discípulos de Emaús, narrado en el capítulo 24 del Evangelio de Lucas. La experiencia de los discípulos que caminan, revisan los acontecimientos, escuchan a Jesús y finalmente reconocen su presencia se convirtió en una clave para comprender también el camino vocacional.

El tercer momento llevó a los participantes a mirar las diferentes etapas de la propia vida y el proyecto de vida. Después de 10 a 15 años de ordenación o profesión perpetua, es importante reconocer los cambios vividos, las nuevas responsabilidades, los desafíos encontrados y también los sueños que permanecen.

El cuarto momento tuvo como referencia a San José Allamano, fundador de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata, a partir de la reflexión “Fragmentos de un retrato”. Mirar a Allamano significó buscar en él elementos de una madurez humana y espiritual que continúan inspirando la vida misionera.

Finalmente, el quinto momento abordó las tentaciones y las desviaciones de la madurez, ayudando a los participantes a reconocer posibles obstáculos en el camino vocacional y a retomar su propia identidad como consagrados a Dios para la misión ad gentes.

Dr. Márcio Moreira y participantes del curso – Foto: Julio Caldeira IMC
La memoria celebrada en el camino

La reflexión sobre la memoria adquirió también una dimensión concreta a través de experiencias de peregrinación, oración y convivencia.

Entre las actividades de la semana estuvo la peregrinación al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Concepción Aparecida, patrona de Brasil. El grupo tuvo la oportunidad de celebrar la Santa Misa junto con la comunidad y visitar algunos de los lugares que forman parte de la historia y de la espiritualidad del Santuario.

La peregrinación se convirtió también en una ocasión de encuentro y fraternidad con el arzobispo de Aparecida, Mons. Mário Antônio da Silva, gran amigo de los Misioneros de la Consolata desde el período en que estuvo vinculado a la Iglesia en la Amazonía, especialmente en Manaos y Roraima. El encuentro trajo a la memoria experiencias y vínculos construidos a lo largo del camino misionero y reforzó la importancia de las relaciones que permanecen más allá de los lugares y de las responsabilidades.

Concelebración en el Santuario de Aparecida – Foto: Julio Caldeira IMC
Reencontrar la misión donde acontece

La experiencia de la memoria también condujo a los misioneros al encuentro con la realidad concreta de la misión en São Paulo.

Durante el sábado y el domingo, el grupo visitó las dos parroquias confiadas a los Misioneros de la Consolata en la ciudad: São Marcos (Pedra Branca) y Nuestra Señora de la Consolata (Jardim São Bento).

En la Parroquia São Marcos, la visita incluyó algunas de las comunidades situadas en la periferia de Jardim Peri, permitiendo conocer de cerca la realidad de las personas y de las comunidades acompañadas por los misioneros. El grupo tuvo la oportunidad de encontrarse con animadores y líderes comunitarios, compartiendo experiencias y conociendo un poco más del camino pastoral local.

Las visitas estuvieron marcadas por la celebración de la Eucaristía, la convivencia, el compartir la mesa y el diálogo con las personas. De esta manera, la formación salió de las salas y regresó al lugar donde la vocación misionera encuentra su expresión más concreta: la vida del pueblo.

Eucaristía en la parroquia São Marcos – Foto: Pascom São Marcos
Un camino que continúa

La primera semana es apenas el inicio de un recorrido que continuará hasta el 24 de septiembre. El camino formativo fue pensado como una dinámica progresiva: memoria, carisma, discernimiento y misión. Cada etapa prepara la siguiente y, juntas, buscan ayudar al misionero a renovar la conciencia de su llamado y la disponibilidad para el envío.

La segunda semana, que se realizará en Foz do Iguaçu y Cascavel, tendrá como tema “¿A qué familia pertenezco? – Carisma”. Será un retorno a las fuentes de la vocación allamaniana, con el objetivo de redescubrir a San José Allamano, el Espíritu de Familia y la herencia espiritual recibida. La experiencia busca recordar que la misión nunca es una aventura solitaria, sino una experiencia de pertenencia a una familia misionera y a una historia que continúa construyéndose.

En la tercera semana, en Curitiba, el tema será “¿Qué me pide Dios hoy? – Retiro”. Después de escuchar la propia historia y reencontrar las fuentes del carisma, los misioneros serán invitados a entrar en un tiempo más profundo de silencio, oración y discernimiento, buscando escuchar la voz de Dios que continúa llamando y enviando.

Finalmente, la cuarta semana, nuevamente en São Paulo, tendrá como tema “¿Hacia dónde me envía hoy la Misión? – Papa Francisco y los desafíos de la evangelización”. El recorrido llegará así a la realidad actual de la misión y de la evangelización, buscando discernir cómo responder a los desafíos del mundo contemporáneo a la luz del magisterio y de la inspiración misionera dejada por el Papa Francisco.

De este modo, el curso propone un verdadero itinerario de renovación: mirar hacia atrás para reconocer la historia; volver a las fuentes para reencontrar el carisma; hacer silencio para discernir; y, finalmente, volver al camino para asumir nuevamente la misión.

La primera semana termina con el corazón vuelto hacia la memoria, pero también abierto al futuro. Como los discípulos de Emaús, los misioneros están invitados a reconocer que el Señor continúa caminando con ellos. La historia ya vivida no es el punto final, sino el lugar desde el cual Dios continúa haciendo nacer un nuevo envío.

Misa en Aparecida – Foto: Fernando Flórez IMC
Compartir con Mons. Mario Antonio – Foto: Asesoría de prensa Aparecida

* P. Julio Caldeira es Misionero de la Consolata en la Amazonía colombiana.

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