3º Día: Novena a Nuestra Señora Consolata

13 de junio

La confianza en Dios la llenó de coraje

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Oración inicial

Padre Santo, por la intercesión de nuestra Señora de la Consolata, recibe nuestras alegrías, esfuerzos y esperanzas. Danos fuerza para llevar con valor los sufrimientos, las dificultades y fragilidades. Transforma todo ello en misericordia, solidaridad, justicia y paz, para que podamos gozar en espíritu de familia, de la casa común que Tu nos has dado.

Que, siguiendo a tu Hijo Jesús, sepamos trabajar por el bien de los demás, con la fuerza del Espíritu Santo y la compañía maternal de María que corre presurosa al encuentro de la vida que eres Tú mismo que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Iluminación Bíblica

El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». (Lc 1, 28-33)

Meditación

María, la mujer que prepara el vino nuevo para la Iglesia. Virgen de la espera y del adviento. María nos estimula a captar los signos de los tiempos, intuir el futuro y favorecer su preparación.

Nuestra relación con María no es puramente devocional. La Consolata, por motivos de origen, carisma y espíritu, impregna todas las expresiones de nuestro ser y nos plasma. No basta con reservarle momentos de atención y oración, casi separados del resto. Es necesario captar las conexiones íntimas que existen entre nosotros y la Virgen, entre nuestras familias y la Consolata, para llegar a una mejor unión de la piedad mariana con aquello que nos proponemos ser y hacer.

María, dulce muchacha humilde de Palestina. Dice el P. José Allamano: “Se le anunció que estaba llena de gracia, que el Señor estaba con ella y que iba a ser Madre de Dios; ella, en vez de engreírse como hacemos nosotros, que por una pequeñez levantamos la cresta, se proclamó sencillamente la esclava del Señor, plegando la cabeza a la voluntad de Dios”.

Propósito: Pidamos la fortaleza necesaria para no desanimarnos frente a las dificultades que pueda traer el vivir nuestra fe.

Oración Final

Súplica a la Virgen Consolata

Oh Consolata, nuestra tierna Madre,
nosotros, tus hijos e hijas, nos dirigimos a ti:
consuela a toda la humanidad afectada por guerras, violencia y enfermedades,
Dirige tu mirada sobre los que sufren,
sana a los enfermos, fortalece a los que trabajan por la salud de todos.

Acoge en tu amor maternal a los difuntos y consuela a sus familiares.
Ilumina a los gobernantes para que tomen, en cualquier situación,
las decisiones correctas por el bien común.
Tú, que eres nuestra Consolata, guárdanos en tu amor
y acompaña nuestros pasos por los caminos del mundo
donde la misión nos pide ser consuelo para la humanidad.

OH, ¡VIRGEN CONSOLATA!, intercede por nosotros ante tu hijo Jesús. Amén.

Nuestra Sra. de la Consolata Ruega por nosotros
Beato José Allamano Ruega por nosotros

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