
El día lunes 11 de noviembre, con una Solemne Eucaristía, presidida por Monseñor Joaquín Humberto Pinzón Güiza, nuestro obispo, se dio inicio a la XII Asamblea del Vicariato Apostólico de Puerto Leguizamo – Solano.
Por Oficina de Medios de comunicación*
La Asamblea le permitió al P. Armando Olaya identificar y socializar, para mutua consolación, varios signos de esperanza, inspirado en el Jubileo de la Esperanza, convocado por el Papa Francisco para el 2025
Primer signo: Los Misioneros
Son muchos: los que trabajan de tiempo completo en los equipos de vida, los que ofrecen una parte de su tiempo, los que testimonian con sus vidas cotidianas la bondad del Señor Dios
Los días del 11 al 14 de noviembre nos congregamos en Puerto Leguizamo 56 misioneros : laicos, religiosas, religiosos, sacerdotes y Obispo para darnos cuenta y celebrar el acontecer del Señor en medio de los pueblos que caminan en este territorio. De aquí brotaron cada día, signos, cantos y oraciones de alabanza.
Signos de esperanza, avances, dificultades, desafíos y propuestas, dieron la base al tejido multicolor de esta iglesia amazónica en camino.
Segundo signo: Las poblaciones que habitan el territorio
Los indígenas de las varias etnias; los campesinos provenientes de las diversas regiones de Colombia; los afro que se abren a nuevos horizontes territoriales y laborales son quienes dan vida hundiendo sus propias raíces en las raíces ancestrales de los pueblos originarios de este territorio. Y son estos diversos grupos humanos, los que han hecho que nazca en el Vicariato un estilo de evangelización que reconoce en ellos las semillas del verbo en la riqueza de sus espiritualidades y expresiones culturales. Una pastoral diferenciada entonces según esos cuatro grandes rostros u opciones, no es para separar, sino para acoger con cariño y respeto cada uno y al mismo tiempo desde esa diversidad construir la unidad: Las dinámicas de la interculturalidad va siendo parte de los evangelizadores
Estas poblaciones por años han sufrido y siguen sufriendo un abandono de las instituciones gubernamentales; Además la ausencia del estado ha provocado la presencia de grupos ejercen una autoridad real pero no legal. La presencia de la Iglesia es de mucha importancia en estas realidades. Los muchos signos pequeños, ordinarios y permanente van generado en los niños, los jóvenes, los espacios de encuentro y de confianza con la certeza que entre todos podemos construir una sociedad fraterna, justa, pacífica.
Tercer signo; el territorio amazónico.
Territorio extenso, poblaciones dispersas en los pequeños poblados a la orilla de los ríos y la selva que poco a poco va desapareciendo por el abuso de la deforestación, los cultivos ilícitos, la ganadería, la minería, son las voces disonantes que se elevan desde esta que debería ser casa común, al cuidado de todos.
Nuestro vicariato ha escuchado el grito de la amazonia y desde sus inicios ha intentado responder cuidando, promoviendo, concientizando acerca fuente de vida para toda la humanidad. Para ello se ha echado mano al magisterio de la Iglesia y más concretamente al magisterio del papa Francisco. Las distintas mingas amazónicas, la creación del Centro Amazónico de pensamiento intercultural , los numerosos encuentros formativos con los distintos grupos humanos, sobre todo el mundo juvenil, son expresiones de esta búsqueda. Es una tarea evangelizadora que tiene exigencias espirituales, físicas, económicas , sociales, políticas.
Cuarto signo: el Evangelio encarnado
Llegar a cada persona. La visita a los distinta grupos humanos en los poblados y en los campos, acoger las distintas situaciones humanas, promover alternativas de producción agrícola en concordancia con el territorio, todo ello tiene una inspiración evangélica y una confirmación del discernimiento de nuestra Iglesia. De hecho, esta asamblea concluye abriéndose a las conclusiones del Sínodo de la sinodalidad: Efectivamente el plan del Vicariato será actualizado a la luz de las tres grandes propuestas del Siendo: una iglesia de Comunión, de Participación y de Misión. Por otra acogiendo todos los signos de esperanza que nacidos en la evaluación de esta XII Asamblea del Vicaria, quiere que esos signos de hagan realidad en un programa de vida, personal, comunitario y vicarial.
Quinto Signos: La santidad misionera de José Allamano.
Nuestra XII Asamblea inició con una bella celebración de agradecimiento por el reconocimiento público de José Allamano como Santo Misioneros. A lo largo de los tres días, las oraciones comunitarias matutinas estuvieron empapadas de espiritualidad Allamaniana.
José Allamano es junto con Santa Laura Montoya, es uno de los dos grandes proyectores de este Vicariato. Con ellos, iniciamos la asamblea y ahora la continuamos poniéndonos en camino como Peregrinos de la esperanza hacia la tierra sin males.
* Oficina de Medios de Comunicación del Vicariato de Puerto Leguizamo – Solano