La Palabra de Dios: alma y guia de la Vida Consagrada

Los misioneros participantes en el curso de formación permanente en Roma dedicaron la jornada del martes, 6 de mayo, a la escucha de la Palabra de Dios. El retiro fue dirigido por el biblista y profesor, padre Antonio Magnante, IMC, que en su meditación invitó al encuentro con la Palabra viva y vivicante.

Por Peter Njoroge y Vonson Jochem *

El orientador, desde su conocimiento bíblico sistemático e una profunda capacidad de meditación, arraigada en la Palabra de Dios, fruto de muchos años de estudio y experiencia docente en las facultades de teología de Londres y Nairobi, utilizó diversos textos biblicos para motivar los jubilares a vivir esa jornada de espiritualidad.

“En el principio ya existia la Palabra y la estaba con Dios y ha venido a los suyos” (Jn 1, 1-2), – recordó padre Magnante –  para atraernos hacia El y hablarnos al corazón (cf Os 2, 16), para enemorarnos y reenamorarnos de la Palabra a tal punto de poder seguir en la total consagracion a Dios y nos configurarnos a Cristo en total obración a ejemplo Suyo, haciendo poropios los sentimientos de Cristo (Fil 3), coforme enseña el Apóstolo Pablo”.

Según el biblista, para poder vivir esta progresiva identificacion con Cristose se hace necesario el contacto asiduo y constante con la Palabra presente en las Escrituras, que deve volverse en fuente inagotable de vida, objeto de nuestra pasión y punto de referencia en todos los momentos de la vida, haciendonos obedientes a la voluntad de Dios. Además, siendo dociles a la Palabra, don hacia los demás desde el servicio al ejemplo del Señor que vino a servir y no ser servido, a vivir el perdon, la accion de gracias, a sentirse siervos.

Otro aspecto destacado por el padre Magnante, es que, todo lo que comunicamos es revelacion de la propia vida, del propio ser. Pero esta revelacion se da en la confianza, en la amistad y en el amor. En este mismo sentido lo es en nuestra relación con Dios. Dios se da a Conocer por medio de su Palabra y crea esta relación de cercania, amisdad y amor con cada uno donde Él sale al nuestro encuentro, se hace uno con nosotros.

“Tanto amo Dios al mundo que envio a su Hijo único” (Jn 3,16) para que seamos capaces de vivir constantemente esta amistad con Él; y es en lectura, meditación y oración de la Palabra que sale de la boca de Dios y no vuelve a Él sin que produzca sus frutos en nosotros (cf. Is 55, 10-11) donde vamos construyendo esta verdadera amisdad con Dios y Dios con nosotros.

Para padre Magnante, “este caminar con la Palabra nos lleva al encuentro con los hermanos de camino, con quienes debemos ser reflejo de Cristo con quien estamos llamados a configurarnos, capaces de atraer a otros al encuentro con Dios que se hace Palabra a la persona también de este tiempo y a reconocerlo en el camino y en la fracción del Pan, a ejemplo de los discipulos de Emaus” (cf. Lc 24 13-33).

El Padre Antonio Magnante, IMC, durante el retiro

La dinamica del encuentro con la Palabra se da en nuestra vida diaria, sin duda, desde la lectura orante que nos lleva a meditar, contemplar, orar y vivir con los demas esta experiencia; en la Eucaristia, en la que se recoger y celebra lo vivido y nos vuelve a ponernos en camino para seguir reconociendo al Señor, bien como en la liturgia de la Iglesia que se centra en la Palabra y que nos hace peregrinos de la Esperanza.

La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristia donde, la Palabra y la fracción del Pan tuvieron su centralidad.

* Padre Peter Njoroge, IMC, misionero en Kenia. Padre Vilson Jochem, IMC, misionero en Venezuela.

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