
“En el mundo de hoy, rodeado de crisis y desesperación, la esperanza no es un lujo, es una necesidad vital. Y, como el faro de los marineros, permanece quieto, encendido, invitándonos a continuar, incluso cuando todo parece perdido”.
Esta cita está tomada de la quinta meditación en el camino de preparación al Centenario de la muerte de San José Allamano, que se celebrará el 16 de febrero de 2026. Este itinerario, realizado por toda la Familia de la Consolata en el mundo, comenzó con la fiesta de la Fundación de los dos Institutos, celebrada el 29 de enero de 2025.
“El Papa Francisco, en este Año Jubilar, nos ha invitado a vivir nuestra fe como un camino, recordándonos que la vida cristiana es una peregrinación continua hacia Dios. La esperanza, en este contexto, no es simplemente optimismo o deseo de un futuro mejor, sino una virtud teologal basada en la certeza de que Dios es fiel a sus promesas”.
“San José Allamano señalaba a su tío José Cafasso como un modelo de esperanza que todos sus misioneros debían seguir”.
La primera reflexión, en marzo, invitaba a meditar sobre «La santidad y sólo Dios». En abril, en la segunda meditación, reflexionamos sobre «La santidad y la dimensión eucarística de la vida». «La santidad y el espíritu de oración» fue el tema de la tercera meditación de mayo. La cuarta reflexión, en junio, se titulaba «La Consolata, una presencia viva en nuestro camino de santidad». Ahora publicamos la quinta meditación, titulada «Santidad y la esperanza».