
Danmari Mijica *
Laicos identificados y comprometidos con el carisma de los misioneros de la Consolata se han encontrado para compartir, crecer y comprometerse. Han sido días de alegría, certeza y riquezas. Laicos Misioneros de la Consolata (LMC) que por años han consagrado su vida y vocación a la misión ad gentes y otros tantos que se inician este camino con entusiasmo.
Representantes desde Tucupita, Caracas, Maracay, Acarigua y Barquisimeto, se dieron cita en el Centro de Animación Misionera “La Consolata” reconociendo lo que dice el evangelio Mt. 16, 24- 25 “Seguir a Cristo, implica tomar la cruz>”. Esta vocación misionera, exige abandonarse en Cristo para llegar a los demás, seguir y ser discípulos misioneros es confiar como María y la Consolación compartida con los más necesitados será también la recompensa que el mismo dará.
Una característica de este grupo es su compromiso pastoral, laicos que desde la juventud han venido haciendo camino misionero desde sus parroquia y comunidades, así como desde sus profesiones, espacios laborales y familiares; laicos que han dispuesto años de servicio en diferentes presencias misioneras dentro y fuera de Venezuela. Que hoy día continúa viviendo la misión desde sus propias realidades apoyando en las distintas presencias del IMC desde la animación misionera, las escuelas de perdón y reconciliación, la catequesis y acompañamiento pastoral desde la educación y la asistencia a las comunidades.

Para la iluminación y orientación durante el encuentro se contó con la presencia y compañía de los padres y hermanas de esta gran familia misionera, teniendo la dicha en esta ocasión de la hermana Aura recientemente llegada a Venezuela, quien dirigió un mensaje centrado en la labor y el protagonismo del laico en la Iglesia, << el laico tiene una tarea amplia y no puede ser indiferente, están llamados trasmitir desde lo que viven y desde lo que son>>. Iglesia desde 1962 ha considerado la labor de los laicos como “Sal y luz del mundo” (Mt.5, 13 – 14) ustedes refuerzan el camino, no sustituyen, ustedes son puente, desde el ser y quehacer puede llegar a muchos espacios donde se necesita. Es importante reconocer la gran labor que pueden ofrecer en los diferentes espacios y realidades.
Recordar y conocer la historia, es volver a las raíces, es volver a esos primeros pasos del laicado. Una vez más la oportunidad de agradecer al IMC que orientó el camino con la estructura de unos estatutos que han guiado en este tiempo este sueño y que compartiendo el carisma y espiritualidad hace más amplia la familia misionera consolatina. Hoy los LMC de Venezuela tienen dos presencias consolidadas Caracas y Barquisimeto, pero las mismas están integradas por miembros de otras partes como Maracay – Acarigua y ahora Tucupita que se anima a ser parte de esta aventura de entrega y servicio misionero. El LMC toma la decisión de asumir el carisma de la misión ad gentes – ad intra – ad extra y por tanto asume la misma como una opción ad vitam.

El anhelo misionero también exige proyectarnos, por lo que surgieron propuesta para mantenernos en camino siempre respondiendo a la dimensión espiritual, pastoral, formativa y misionera, soñando con el envió y sostenimientos de los propios laicos que se disponen en tiempo y servicio de sus vidas para el anuncio del evangelio en territorios de misión.
Cada asamblea y/o encuentro nacional, se ve marcado por la renovación de compromisos y en esta ocasión la alegría es doble porque 3 miembros pronunciaron públicamente sus compromisos laicales, lo que hace mas grande y consolidada a la familia LMC quienes admitieron a Suler Méndez, Efrenny Chirinos y José Zambrano. Luego de varios años de haber manifestado su anhelo misionero, de haber caminado y formándose en el carisma, la espiritualidad y la opción misionera. Les damos la bienvenida