México: El centenario Allamano, un día histórico

Monseñor Héctor López Alvarado, obispo auxiliar de Guadalajara con misioneros de la Consolata. Fotos: IMC México

El 16 de febrero de 2026 se llevó a cabo la celebración de los 100 años del nacimiento al cielo de San José Allamano (1926-2026), en la casa de los misioneros se la Consolata en San Antonio, Juanacaxtle, Juanacatlán, de la arquidiócesis de Guadalajara en México. Fue un evento muy hermoso, simbólico e histórico.

Por Patrick Irungu Mungai *

Por la primera vez se ha celebrado la fiesta de San José Allamano uniendo las personas más importantes para los misioneros de la Consolata en México; las personas que viven en San Antonio quienes recibieron los pioneros misioneros desde hace 17 años, los habitantes de la comunidad Aurora (Villas Andalucia, el Faro y la Esperanza) donde han estado trabajando los misioneros y los amigos de diferentes partes de Jalisco que han caminado con los misioneros siendo un apoyo muy considerable.

La presencia del Monseñor Héctor López Alvarado, obispo auxiliar de Guadalajara quien ha sido por unos años amigo cercano de la Consolata. Hizo que se sienta la presencia la Iglesia local.

También la participación del padre Elmer Peláez Epitacio, IMC, el primer sacerdote mexicano de la Consolata quien trabaja en Italia y se encuentra de vacaciones.

En Tuxtla Gutiérrez, participó también en la misa de la misma celebración el padre Ansoni Camacho; IMC, el segundo sacerdote de la Consolata mexicano quien trabaja en la misión de Wamba, Kenia y también se encuentra de vacaciones.

Tras la canonización de José Allamano, por el Papa Francisco el 20 de octubre de 2024, esta es una de las primeras veces que se le celebra oficialmente como Santo en su aniversario luctuoso. El lema que guía estas celebraciones en todo el Continente de las Américas es “Presencia, Memoria y Camino”.

El centro de la fiesta que se vivió fue un agradecimiento por el carisma ad gentes como “Consolata” que Allamano legó a la Iglesia y por la presencia de los misioneros en tierras mexicanas desde 2008 donde llegaron para trabajar especialmente en la animación misionera y en zonas de periferia, manteniendo vivo su legado de consolación.

La sagrada Eucaristía fue precedida por el monseñor Héctor López Alvarado, quien pasó los saludos del cardinal José Francisco Ronbles Ortega y los demás obispos auxíliales agradeciendo a los misioneros de la Consolata por la invitación en esta ceremonia muy importante.

En su homilía, en sintonía con las celebraciones globales, el Obispo habló de San José Allamano no solo como Fundador, sino como un “modelo de santidad operativa” y un puente de consuelo para el México actual, y de hecho dijo que la presencia de los misioneros de la Consolata es un signo de que la santidad es algo alcanzable.

El obispo destacó que al se está viviendo hoy, es decir, cambio de época, somos rodeado de muchos ruido y desinformaciones que van creando falsas esperanzas especialmente en los jóvenes. Se necesita el silencio interior para reconocer la voz del buen pastor. Es la santidad que San José Allamano invitaba al decir “primero santos, después misioneros”. “Él estaba convencido de que a la misión hay que darle lo mejor, y por eso privilegiaba la calidad antes de la cantidad. Soñaba evangelizadores santos en grado superlativo, generoso hasta dar la vida”, subrayó el obispo. En esta misma dimensión la arquidiócesis de Guadalajara invita a todos a unirse en el proyecto diocesano “la gran misión de la misericordia”.

Monseñor Héctor López, haciendo referencia a las lecturas (Is 42,1-7, 1 Cor. 9, 16-23 y Mc 16, 14-20) dijo que, “San José Allamano fue una persona con un rostro de una misión humilde, corazón firme en la fe, pero lleno de mansedumbre; una persona lleno el ardor misionero que hasta ahora nos exige a imitar y por último un sacerdote que nos invita a vivir la misión con amor radical, con fidelidad cotidiana, con entrega silenciosa”.

Termina su homilía proponiendo tres compromisos concretos a toda la comunidad:

– Que el testimonio de San José Allamano nos motive a buscar la santidad en la vocación que Dios nos ha llamado.

– Valorar profundamente la vocación misionera y el carisma de los misioneros de la Consolata. Su presencia en nuestra Iglesia es un don precioso, un recordatorio de que la Iglesia existe para evangelizar.

– Seguir sumándonos con entusiasmo a la gran misión de la misericordia en nuestra arquidiócesis de Guadalajara. “La misión no es la tarea de unos pocos; es responsabilidad de todos los bautizados”.

Después de la misa, el padre Félix Shitakha Mukaalo, vice superior en la Delegación Canadá-Mexico-Estados Unidos, aparte de dar gracias a todos los participantes y al obispo, pasó los saludos tanto del Superior de la Delegación, el padre Peter Ssekajugo como del Superior General, padre James Lengarin. Informó que también las otras comunidades (Tuxtla Gutiérrez de Chiapas, las de Estados Unidos y del Canadá) habían hecho la misma celebración con mucha fe y alegría.

Celebración en Montereal, Canadá

Tras la misa, como una tradición en la casa de los misioneros de Consolata Juanacaxtle, hubo un momento de compartir comunitaria entre el obispo, los sacerdotes, los laicos, amigos y bienhechores, reflejando el espíritu de familia que el santo Fundador de los misioneros y misioneras de la Consolata siempre promovió.

* Padre Patrick Irungu Mungai, IMC, misionero en México.

Celebración en Riverside, Estados Unidos

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