17 de junio
La caridad lleva a María a visitar su prima Isabel
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…
ORACIÓN INICIAL
Padre Santo, por la intercesión de nuestra Señora de la Consolata, recibe nuestras alegrías, esfuerzos y esperanzas. Danos fuerza para llevar con valor los sufrimientos, las dificultades y fragilidades. Transforma todo ello en misericordia, solidaridad, justicia y paz, para que podamos gozar en espíritu de familia, de la casa común que Tu nos has dado.
Que, siguiendo a tu Hijo Jesús, sepamos trabajar por el bien de los demás, con la fuerza del Espíritu Santo y la compañía maternal de María que corre presurosa al encuentro de la vida que eres Tú mismo que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
ILUMINACIÓN BÍBLICA
En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
MEDITACIÓN
María educa para una misión que requiere cada vez más capacidad de relación con los otros. Es una forma de consolación que se ejercita estando al lado de la gente, tomando inspiración de María, Consoladora de todos los que la invocan, alegría del género humano. No basta hacer, es preciso entrar en el corazón, escuchar, acoger las palabras del que no tiene quien le escuche.
Consolación es el Servicio de la caridad. En su solicitud y atención para con Isabel María se hace partícipe de la misericordia del Hijo de Dios, que pasó por nuestra tierra haciendo el bien, sanando, mitigando toda enfermedad y dolor. En María encontramos la solicitud de la mujer que lo ve todo, está atenta, tiene ojo para todo aquello que concierne a los hermanos.
Quien se compromete en el servicio a los demás y en compartir su fe y su esperanza en la caridad, experimentará que hay más alegría en dar que en recibir; y que la propia fe se fortalece compartiéndola.
Propósito: Pidamos a la Virgen que nos enseñe a ser serviciales con cuantos nos rodean.

ORACIÓN FINAL
Súplica a la Virgen Consolata
Oh Consolata, nuestra tierna Madre,
nosotros, tus hijos e hijas, nos dirigimos a ti:
consuela a toda la humanidad afectada por guerras, violencia y enfermedades.
Dirige tu mirada sobre los que sufren,
sana a los enfermos, fortalece a los que trabajan por la salud de todos.
Acoge en tu amor maternal a los difuntos y consuela a sus familiares.
Ilumina a los gobernantes para que tomen, en cualquier situación,
las decisiones correctas por el bien común.
Tú, que eres nuestra Consolata, guárdanos en tu amor
y acompaña nuestros pasos por los caminos del mundo
donde la misión nos pide ser consuelo para la humanidad.
OH, ¡VIRGEN CONSOLATA!, intercede por nosotros ante tu hijo Jesús. Amén.
Nuestra Sra. de la Consolata Ruega por nosotros
Beato José Allamano Ruega por nosotros