
El penúltimo domingo del mes de octubre, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones. Dicha jornada, denominada Domund, que celebramos este domingo 22 de octubre, fue instituido por el Papa Pío XI en 1926.
Lawrence Ssimbwa*
La Iglesia es misionera por naturaleza
La misión es la identidad de la Iglesia y por eso la evangelización se constituye en su razón de ser. Como discípulos misioneros, el Señor nos llama a salir de nosotros mismos para compartir el tesoro de nuestra fe con quienes no lo han recibido aún y con aquellos que lo han dejado enfriar o lo han perdido. De esto se beneficiará también la fe misma, pues se fortalece dándola (RM, 2).
La misión universal de la Iglesia nos apremia cada vez más y el Domund es una oportunidad para promover la misionariedad y dar a conocer el estado de las misiones en todo el mundo: “No nos puede dejar indiferentes al saber que millones de hombres redimidos, como nosotros, por la sangre de Cristo, viven todavía sin conocer adecuadamente el amor de Dios. Ningún creyente en Cristo, ninguna institución de la Iglesia puede eludir el deber supremo de anunciar a Cristo a todos los pueblos. Dos terceras partes de la humanidad no conocen todavía a Cristo, y tienen necesidad de Él y de su mensaje de salvación” (Mensaje de Papa Juan Pablo II para Domund de1992).
El llamado misionero es vocación de todo bautizado
Así como la Iglesia es misionera por naturaleza, también sus miembros son discípulos misioneros de Jesucristo. En el marco del octubre misionero, se incentiva a todos los bautizados a conocer más sobre la realidad misionera y participar en ella como ya lo hacen los miles de misioneros esparcidos por el mundo, respondiendo al llamado y el envío del Señor Jesús: “Vayan por el mundo y proclamen el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15). Las formas de participar en la misión son variadas: ofreciendo la propia vida, orando por los misioneros/as, difundiendo la información misionera, colaborando material y económica, etc.
Colecta económica para las misiones
En este domingo se suele realizar una colecta en todo el mundo católico a favor de la obra evangelizadora de la Iglesia. Es bueno saber que, existen alrededor de 1.115 “territorios de misión” en el mundo, en donde vive el 45% de la humanidad. Allí está la tercera parte de la Iglesia Católica, un 37%. Uno de cada tres bautismos, se celebra en zonas de misión. Allí mismo se desarrolla el 44% del todo el trabajo social y educativo. La Iglesia sostiene casi 27.000 instituciones sociales, que representan el 24% del total, y más de 119.000 instituciones educativas, que representan el 54%. Todos estos proyectos son financiados con los donativos recogidos en el Domund.
Exhortaciones del Papa
En su mensaje especial para la Jornada de este año 2023, basándose en la experiencia de los Discípulos de Emaús, nos recuerda que:
- La Palabra de Dios ilumina y trasforma el corazón: “El conocimiento de la Escritura es importante para la vida del cristiano, y todavía más para el anuncio de Cristo y de su Evangelio. De lo contrario, ¿qué trasmitiríamos a los demás sino nuestras propias ideas y proyectos? Y un corazón frío, ¿sería capaz de encender el corazón de los demás? Dejémonos entonces acompañar siempre por el Señor resucitado que nos explica el sentido de las Escrituras. Dejemos que Él encienda nuestro corazón, nos ilumine y nos trasforme, de modo que podamos anunciar al mundo su misterio de salvación con la fuerza y la sabiduría que vienen de su Espíritu”.
- Jesús en la Eucaristía es el culmen y la fuente de la misión: “Para dar fruto debemos permanecer unidos a Él (cf. Jn 15,4-9). Y esta unión se realiza a través de la oración diaria, en particular en la adoración, estando en silencio ante la presencia del Señor, que se queda con nosotros en la Eucaristía. El discípulo misionero, cultivando con amor esta comunión con Cristo, puede convertirse en un místico en acción. Que nuestro corazón anhele siempre la compañía de Jesús, suspirando la vehemente petición de los dos de Emaus, sobre todo cuando cae la noche: “¡Quédate con nosotros, Señor!” (cf. Lc 24, 29).
- La eterna juventud de una Iglesia siempre en salida: “Pongámonos de nuevo en camino también nosotros, iluminados por el encuentro con el Resucitado y animados por su Espíritu. Salgamos con los corazones fervientes, los ojos abiertos, los pies en camino, para encender otros corazones con la Palabra de Dios, abrir los ojos de otros a Jesús Eucaristía, e invitar a todos a caminar juntos por el camino de la paz y de la salvación que Dios, en Cristo, ha dado a la humanidad”.
*Lawrence Ssimbwa, misionero de la Consolata en Colombia