¿Amnistía o coartada? El costo del silencio en la nueva Venezuela

Manifestaciones en Caracas para celebrar el legado de Hugo Chávez, febrero de 2025. Foto: Lorenzo Santiago / BdF

Análisis de política social y fenomenología de la transición

Por Clemente Madeira *

Mientras el país dormía, la Asamblea Nacional selló un pacto que, bajo el nombre de “humanitario”, esconde las costuras de una realidad mucho más compleja. La aprobación de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática no es solo un papel firmado; es el reconocimiento de un agotamiento mutuo. Algunos analistas han advertido que estamos ante un “borrón y cuenta nueva” que responde más a la urgencia de los mercados que a la pureza de los corazones.

El Análisis de fondo: Lo que los investigadores callan

Quienes estudian la dinámica política venezolana sugieren que, tras esta ley, se esconde una arquitectura de supervivencia. No es un secreto para el conocedor de los hechos que la economía necesitaba este “baño de legitimidad” para reactivar las líneas de crédito internacionales. La política social, en este tablero, se ha convertido en la moneda de cambio: se ofrece paz social a cambio de una estabilidad que permita a las élites de ambos lados reacomodarse. Se dice entre pasillos que esta ley es el peaje necesario para que los capitales dejen de ver a Venezuela como un territorio en guerra.

La Iglesia venezolana: La voz en el desierto

En las casas de misión y en los despachos obispales, el sentimiento es de una esperanza vigilante. La vida religiosa en Venezuela, que conoce el barro de las barriadas y el frío de las cárceles, sabe que el perdón no se decreta, se construye. Los autores religiosos más influyentes del país han sido enfáticos: cada persona posee una dignidad inalienable y la capacidad de contribuir al bienestar común a través de su propia humildad y una amnistía que solo limpie los expedientes de los poderosos, mientras el pueblo ya no sigue sumido en la precariedad económica, es una cáscara vacía. La misión hoy es asegurar que este “perdón” llegue a la mesa de cada venezolano en forma de justicia social y pan.

La economía del “paso adelante”

Expertos en sociopolítica señalan que detrás de esta ley hay un diseño de “paz pragmática”. El pueblo venezolano, asfixiado por años de conflicto, parece dispuesto a aceptar este pacto si ello significa el fin de la hiperinflación y el retorno de sus hijos desde el extranjero. Sin embargo, el analista sagaz se pregunta: ¿a qué precio? La política social de esta nueva etapa no puede ser una simple operación de maquillaje; debe ser una reforma que reconozca que el bienestar no es un favor del Estado, sino un derecho de la persona.

El desafío de ser un solo pueblo

Mañana, Venezuela despertará con menos presos; pero con las mismas dudas. La misión de la vida religiosa y de la intelectualidad consciente será velar porque esta ley no sea una “amnesia colectiva” impuesta desde arriba. Como analistas, nuestra labor es recordar que la verdadera amnistía es aquella que permite que el más pequeño y el más grande se miren a los ojos sin miedo, reconociendo que, al final del camino, todos somos lo que somos: venezolanos urgidos de una paz que no sea solo un silencio negociado.

* Padre Clemente Madeira, IMC, misione en Venezuela

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