
Un grupo de 19 jóvenes, entre profesionales y estudiantes universitarios, acompañados por dos Sacerdotes misioneros de la Consolata, nos hemos reunido en Bogotá, del 2 al 5 de julio, en el Centro de Espiritualidad Misionera de la Consolata, para repensar la identidad, la espiritualidad, la finalidad, la organización y un programa de acción de la Animación Misionera Juvenil y Vocacional para estos próximos seis meses.
P. Salvador Medina*
¿Qué o cuál Animación Misionera?
Colocando en común las diferentes comprensiones de los participantes sobre la Animación Misionera Juvenil y Vocacional, resalta la idea de un servicio o ministerio colectivo, sinodal, en unidad de intentos e intenciones, en equipos inter conectados entre sí y con otros diferentes, en y desde la Iglesia de Jesucristo.
Un servicio realizado por jóvenes y ofrecido preferencialmente a las juventudes estudiantiles, universitarias y profesionales y, a través de ellas, a toda la Iglesia y la sociedad civil en sus organizaciones e instituciones.
En el horizonte alumbra una luz que ilumina, atrae y motiva: el Reino de Dios, presentado y promovido por ese “tal Jesús”, humano y divino, traducido hoy en “otro mundo posible”. Proyecto y programa de la Animación Misionera de los Misioneros de la Consolata en Colombia, construido e implementado por los mismos jóvenes, con el estilo, la espiritualidad y el método propuestos por el Beato José Allamano a los misioneros y misioneras por él fundados, teniendo a María Consolata como modelo, pedagoga y guía.

¿Con qué espíritu o cuál espiritualidad?
Si se trata de un dinamismo misionero, como dicen varios de los participantes, que mueve a los jóvenes a ir más allá de sus respectivas fronteras sociales, culturales, religiosas y geográfica, para colocar en movimiento las personas, las Iglesias Locales y diversas instituciones religiosas y civiles, hacia los alejados y excluidos del banquete del Reino, personas y pueblos enteros, el Espíritu no puede ser otro que el mismo que animó a Jesús y lo llevó a anunciar la Buena Nueva de la consolación-liberación a los pobres y oprimidos, a los cansados y afligidos, a los ciegos y sordos, a los enfermos y pecadores, muchos de ellos con otras identidades culturales y espirituales o religiosas.
En la atmosfera se sentía una expectativa espiritual, un deseo de reflexión y oración comunitaria, pero contextualizada “aquí y ahora”, arraigada en Jesús y su Evangelio. La primera jornada del encuentro, que la podemos denominar de “espiritualidad misionera de la Consolata”, nos llevó, desde las claves del Padre Nuestro, a escuchar y meditar los gritos del pueblo colombiano en resistencia, desde Cali – Colombia, a sentirelgemido de la tierra y de las víctimas de la Covid 19, pues pandemia y ecología están estrechamente relacionadas, pues tanto científicos como pensadores humanistas reconocen que la actual pandemia es consecuencia del cambio climático y de la inmisericorde destrucción de la naturaleza por parte de nuestro modelo de sociedad consumista y tecnocrática. Al mismo tiempo quisimos recordar (pasar nuevamente por la memoria del corazón) muchos escenarios y situaciones de la geografía misionera, reveladores de la presencia del Dios de toda consolación que “es y está” dentro de…, junto a…, en medio de…, caminando con…, con-solando y liberando.

Buscamos vivir la experiencia con sentido y conciencia crítica, en oración y discernimiento, para mantener la identidad bien identificada y no dejarnos llevar por falsas noticias o vientos cambiantes, ni navegar a la deriva, reconociendo lo que de bueno y justo hay más allá de lo “nuestro”.
Al final constatamos que una auténtica espiritualidad proviene del Espíritu que es libertad, relación y compromiso ético y, en última instancia, amor. Nos reafirmamos en nuestro referente, Jesucristo, que no se aisló, sino que se metió en la vida pública, movilizó a la multitud abatida, hizo de la pasión acción comunitaria (cfr. Mt 9,35-38: 10,1.6-8) y fue hasta las últimas consecuencias, dando su vida para salvar la vida y para que todos la tuviéramos en abundancia y de calidad (cfr. Jn 10,10).
Nos reanimamos mutuamente para continuar con el Ministerio de la Animación Misionera, sin quedarnos buscando seguridades ante el miedo a la muerte y nos propusimos una nueva agenda, para la defensa de ese sueño compartido: la venida del Reino u “otro mundo posible” y seguir convocando a otros y otras para esta vocación y ministerio en y desde la Iglesia de Jesucristo.
Oración
Padre nuestro que en todas partes estás santificado sea tu nombre en nuestras acciones para que venga tu Reino a través de la REPAM, las luchas sociales de resistencia, el AguaPaneLazo, la Comisión de la Verdad y no Repetición, las Escuelas de Perdón y Reconciliación, ese otro mundo posible que buscamos y animamos.
Danos hoy hambre de luchar para que mañana todos tengan Pan perdónanos y enséñanos a perdonar.
Libera nuestro pueblo del capitalismo salvaje y el colonialismo del sexismo y el poder religioso de la migración forzada y de las maquinarias corruptas de la pandemia y de la indiferencia.
Que venga pronto el día de nuestra liberación LGBTQI+, Black lives Matter Comunidades Indígenas, Obispos del Pacífico colombiano.
No nos dejes vencer por el miedo AMJV y sus Equipos
¡Haznos libres, Padre nuestro!
Por Salvador Medina, misionero de la Consolata en Colombia