Argentina: Dos Misioneros de la Consolata recibieron el diaconado

Fotos: Archivo Consolata Argentina

Ordenación diaconal de Jean Paul Muhindo Katalya y Donald Mwenesa, misioneros de la Consolata, fue realizada en Buenos Aires.

Por Consolata Argentina

El sábado, 08 de octubre, en villa Soldati, ciudad de Buenos Aires, Argentina, fueron ordenados diáconos por Mons. Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires y Vicario Episcopal para la Pastoral en Villas de Emergencia, dos misioneros de la Consolata africanos.

Jean Paul, oriundo de Congo y Donald de Kenia, han realizados sus estudios filosóficos y el noviciado en África, continuaron con sus estudios de teología en la CAF (comunidad apostólica formativa) de Mendoza, Argentina, y realizaron su año de servicio en la pastoral en villas de emergencia. Jean Paul, en la parroquia San Francisco de Asís y Donald en la parroquia Virgen Inmaculada, ambos acompañando especialmente la pastoral juvenil de drogodependencia con los Hogares de Cristo que se encuentran en la periferia marginal de la Ciudad de Buenos Aires.

Dar al que no tiene esperanza la fuerza para vivir

Los misioneros de la Consolata han elegido realizar, primero los votos perpetuos y luego la ordenación diaconal, en medio de la villa y barrios populares donde se hace sentir con fuerza la exclusión social, afectados por viviendas precarias, acceso inadecuado a los servicios públicos, violencia, riesgos para la salud, falta de trabajo, y donde se hace palpable la problemática de la drogadicción y todas sus consecuencias en la vida personal, familiar y social.

Diaconado un servicio hecho en la santidad de vida

“El diaconado como servicio al pueblo de Dios tiene que ser vivido en la santidad de vida, en esa entrega de salir y de llegar a muchas personas necesitadas y abrazarlas, darles la consolación y sanando muchas heridas en los corazones”. Así nos explicaba el neodiácono Donald el lema que eligieron para el diaconado: “Si no eres santo, eres apenas una sombra de misionero”. El Papa Francisco insiste en que el mundo necesita santos y no superhéroes.

El obispo Gustavo desde su homilía los exhortaba “a quienes serán ministros de Cristo y dispensadores del misterio de Dios a no perder nunca la esperanza que proviene del Evangelio, al cual deben escuchar y servir. Sigan manifestando la alegría y apostolicidad deseando que Cristo viva en el corazón de cada uno y cada una como han testimoniado hasta hora en medio de estas dos comunidades que han venido acompañando”.

“Pedimos hoy, en esta ordenación diaconal, que Cristo siga creciendo en el corazón de ustedes, pedimos la gracia para que sigan sembrando la Palabra de Dios, para que sigan anunciando la misericordia de Dios con gestos de cercanía, de ternura y de misericordia… Ustedes son misioneros de la Consolata, con su vida los misioneros de la Consolata testimonian a la Iglesia que la Iglesia existe para la misión, ustedes testimonien siempre con su vida que la cosa más importante es predicar y vivir el evangelio”, concluyó Mons. Gustavo.

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