
En el 2026 se celebrarán los 25 años de creación de la Parroquia Medalla Milagrosa. Los Misioneros de la Consolata, con su estilo especial de cercanía, son una consolación real para este barrio, con construcción de capillas, apoyo escolar, salones, alegría evangélica con el ministerio de la música y una atención cuidada con una pastoral que se abre al consuelo de la extensa y diversa periferia jujeña.
Por Olivier Bingidimi Sala y Diana Sosa *
En el barrio Alto Comedero de San Salvador de Jujuy se encuentra la Parroquia Medalla Milagrosa. Esta Parroquia está ubicada en un sector conocido como las 30 hectáreas de Alto Comedero. Los Misioneros de la Consolata, Olivier Bingidimi Sala (41 años, proveniente de la República Democrática del Congo, Párroco), Iga Michel (37 años, ugandés, Vicario) y Enrique Blussant (80 años, argentino, Vicario), logran, a través de esta opción de pastoral urbana de periferia, un lugar de encuentro espiritual y comunitario de fe vibrante desde el Centro parroquial y sus 8 Capillas: Sagrados Corazones de Jesús y María, Santísimo Salvador, Virgen del Valle, Santa Rosa, San Cayetano, San Roque, Inmaculada Concepción y Nuestra Señora de la Consolata.

Alto Comedero, es uno de los barrios más grandes y poblados de San Salvador de Jujuy. Estimaciones recientes señalan que supera los 100.000 habitantes, crecimiento que se debe en parte a la expansión urbana y al desarrollo de nuevos complejos habitacionales en la zona. En esta populosa periferia conviven numerosas expresiones de pueblos originarios que mantienen vivas sus tradiciones culturales y espirituales, organizando ceremonias y festividades que fortalecen su identidad y promueven la diversidad cultural en la región, pueblos Kolla, Ava Guaraní, Tupi Guaraní, Qom, Mocoví, Mapuche, Comechingón, Diaguita, Quilmes, Chorote, Aymara, Uitoto, Piratapuyo, Pilagá, Charrúa, Paypaya, Ocloyas y Osas. Según el censo nacional del año 2001, Jujuy es la provincia que tiene el mayor porcentaje de familias descendientes de pueblos originarios, con casi el 11% de la población. Basta ver algunos números de la catequesis sacramental del año 2024, para dimensionar la intensa actividad de este importante centro de evangelización: 219 bautismos (115 bautismos de niños hasta 1 año, 65 bautismos de 1 a 7 años, 39 bautismos adultos), 215 comuniones, 149 confirmaciones, 15 matrimonios.

En la sede parroquial, se celebra la eucaristía todos los días y en las Capillas las celebraciones son semanales. Para la catequesis sacramental se cuenta con un equipo de 116 catequistas, que trabajan con catequesis familiar, donde los padres de los niños acompañan la formación de sus hijos en encuentros que se realizan en los hogares donde viven las familias.
La animación misionera de esta comunidad no se agota en la catequesis sacramental, hay un equipo de coordinadores laicos que es liderado en comunión por los misioneros de la Consolata. “El trabajo con los laicos es vital, la mayoría de las actividades son programadas por ellos, nosotros como misioneros, acompañamos. Son personas muy responsables, conscientes. Puedo decir sin equivocarme que la Parroquia es de ellos” nos dice P. Olivier, “para lograr esta gestión en comunión, hay un arduo trabajo de planificación, evaluaciones a mitad del año y estudio de nuevas propuestas. El Consejo pastoral, los coordinadores de los diferentes grupos y parroquias se encuentran mensualmente, para avanzar en coordinación. El equipo responsable de las comunicaciones llamado Voces marianas irradiando fe, a partir de vivos en la red social Facebook, difunde las diferentes expresiones que ayudan a crecer a la población.

Los laicos de Alto Comedero son corresponsables de múltiples propuestas para enriquecer la vida cristiana de esta comunidad: La pastoral de la Salud, que lleva la eucaristía a los enfermos, acompaña abuelos en estado de abandono, conduciéndolos en muchas ocasiones hasta los centros médicos. Desde Cáritas, se ofrece un comedor donde no sólo se brinda comida sino también pan, leche y feria de ropa. Se colabora con 50 familias que reciben diariamente el almuerzo. Las parejas también encuentran un espacio para compartir aspectos que hacen a su realidad, los matrimonios se congregan en el grupo Nueva Alianza y también, para las parejas que conviven y no están casadas, está la propuesta del grupo Hogares Nuevos.
El recordado y querido P. Rubén Lopez, inició la pastoral de adicciones, como un signo de consuelo entre los jóvenes y P. Olivier continúa con este legado. Es un espacio de escucha en el que se busca la re vinculación con los padres de estos jóvenes, que, a causa de sus adicciones, se encuentran mayoritariamente en situación de calle, para así recuperar un soporte de cuidado que promueva la asistencia a los tratamientos pertinentes. Actualmente hay 15 chicos en este programa con el acompañamiento de laicos. Hay variados grupos de jóvenes y es loable destacar cómo los mismos se integran y colaboran con los distintos servicios que se ofrecen.

San José Allamano fue un ferviente defensor de la colaboración entre sacerdotes, religiosos y laicos en la misión de la iglesia:“ Todos somos misioneros: algunos con su vida, otros con su trabajo, otros con su oración y sacrificios”, reflejaba así idea de que cada persona, según su estado de vida, tiene un papel esencial en la obra misionera de la iglesia.
El Papa Francisco no ha cesado de motivar la corresponsabilidad de los laicos “Un buen pastor no se pone por encima del rebaño ni lo deja atrás, sino que camina con él, algunas veces delante, otras veces en medio o detrás, siempre en escucha y acompañamiento” (P. Francisco, homilía 2018). La Parroquia Medalla Milagrosa materializa de modo testimonial y providente este signo de sinodalidad, al estilo allamaniano.
Danza del pueblo Paypaya en el Santuario Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya
* Padre Olivier Bingidimi Sala, misionero de la Consolata y Diana Sosa es profesora del Colegio Consolata IMC, Mendoza.