Becas San José Allamano: Caminos de Formación y Vocación

“Llamados a crecer en conocimiento para conocer la voluntad de Dios”

Los días 9 y 10 de diciembre de 2025 se realizó el primer Encuentro Presencial de los jóvenes beneficiarios de las Becas San José Allamano, una experiencia significativa de formación, espiritualidad y acompañamiento integral, organizada por los Misioneros de la Consolata – Región Colombia, a través del Centro de Solidaridad Misionera (CESOMI).

Por Leidy Paola Paredes Castellanos *

Este encuentro reunió a los becados del programa San José Allamano, a sus familias y al equipo acompañante, en un espacio pensado no solo como un ejercicio académico, sino como una vivencia de fe, identidad y compromiso misionero, en sintonía con el carisma legado por San José Allamano.

Un encuentro inspirado en la fe y el carisma Consolata

Iluminado por la Palabra de Dios y la espiritualidad Consolata, este espacio formativo se desarrolló bajo la convicción de que el conocimiento, cuando está unido al amor, se convierte en una fuerza que edifica y transforma la vida. Tal como recuerda el apóstol Pablo: «El conocimiento envanece, el amor edifica» (1 Co 8,1), la formación universitaria fue comprendida como un servicio a la dignidad humana, la justicia y el bien común.

Desde esta mirada, los jóvenes fueron invitados a reconocer que en Cristo «están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (Col 2,3), afirmando que la fe no limita la inteligencia, sino que la orienta y la ilumina, ayudando a discernir con responsabilidad y a actuar con coherencia evangélica.

Las Becas San José Allamano se presentaron, así, como una oportunidad para formar personas íntegras, capaces de pensar con libertad, vivir su vocación con sentido y poner sus conocimientos al servicio de las comunidades, cuidando y valorando su riqueza cultural, espiritual y humana.

Espacios de encuentro, formación y acompañamiento

A lo largo de los dos días se vivieron momentos de espiritualidad, reflexión sobre el proyecto de vida, formación y diálogo fraterno. Estos espacios permitieron a los becados reconocer su historia personal y comunitaria, profundizar en sus sueños y reafirmar el sentido vocacional de sus estudios como una respuesta concreta al llamado de Dios.

De manera especial, se generaron espacios de escucha y diálogo con los padres de familia, resaltando el valor del acompañamiento cercano y corresponsable en el proceso formativo de los jóvenes. La presencia activa de los padres fue un signo elocuente de apoyo, confianza y esperanza, fortaleciendo el camino integral que recorren los becados.

Asimismo, se ofrecieron herramientas para la vida universitaria y la proyección personal, integrando hábitos de estudio, cuidado de sí y discernimiento vocacional, reafirmando que la formación académica cobra pleno sentido cuando se articula con la dimensión humana, espiritual y comunitaria.

Jóvenes con vocación de servicio y compromiso comunitario

Uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia fue la riqueza de los testimonios de los jóvenes becados, quienes compartieron con sencillez y profundidad su experiencia universitaria, su compromiso pastoral y su deseo de aportar al bienestar de sus comunidades.

En sus palabras se evidenció una clara conciencia de que la beca recibida no es únicamente un apoyo económico, sino un signo de confianza y una responsabilidad que los impulsa a crecer humana, académica y espiritualmente, manteniendo vivas sus raíces culturales y fortaleciendo su identidad comunitaria.

Una experiencia que fortalece el camino

Este espacio formativo fortaleció la comunión entre los jóvenes, sus familias y la familia Consolata, renovando la motivación y el sentido de pertenencia. Siguiendo el sueño misionero de San José Allamano, se reafirma el compromiso de los Misioneros de la Consolata de continuar acompañando a los jóvenes en su proceso formativo, convencidos de que una educación iluminada por la fe puede convertirse en un puente para caminar juntos hacia una sociedad más justa, fraterna y humana.

“Que nuestro conocimiento no nos encierre en teorías, sino que se traduzca en servicio, compromiso y cuidado de la vida”.

* Por Leidy Paola Paredes Castellanos, coordinadora de la Oficina de CESOMI 

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