Sinodalidad en marcha: Comunión – Participación – Misión

En ese espíritu de “caminar juntos”, las Iglesias Locales o Particulares, más establecidas y organizadas, como son generalmente las Diócesis y Arquidiócesis, ayudan con recursos humanos, espirituales y económicos, a las más pobres y alejadas, como son generalmente, los Vicariatos Apostólicos. Tal sucede con la Arquidiócesis de Bucaramanga y el Vicariato de Puerto Leguizamo – Solano. Este año 2021, como el anterior, dos jóvenes del Seminario Arquidiocesano, Johan Alexis Ortiz Téllez y Andrey Acero, ofrecieron sus servicios apostólicos, después de terminar los estudios de la Filosofía, en el territorio de Solano – Caquetá.

Por Johan Alexis Ortiz Téllez

Han pasado once meses desde que, junto con mi compañero, llegamos a estas hermosas tierras de Solano – Caquetá. No imaginábamos si quiera la magnitud de la rica aventura que iríamos a vivir durante este año.

La Amazonía transforma tu vida, expande tu mente y ensancha tu corazón, descubres pasiones que estaban adormecidas dentro de ti y te lanza con fuerza a conocerte más y conocer a otras personas llenas de historia, pasión y, como decimos en mi tierra, Santander, de verraquera (término que la Real Academia Española define como persona que se destaca por su fortaleza física, audacia o valentía).

Un año veloz

Recuerdo que en las clases de filosofía se nos enseñaba que San Agustín, al hablar del tiempo, decía que sólo el presente es, que el pasado no es porque ya pasó y que el futuro tampoco es porque no ha ocurrido aún, este año lo he entendido muy bien. Siento que el tiempo pasó a la velocidad de un tren rápido o quizá de un delfín rosado de esos que habitan en estos largos ríos. Tiene razón quien afirma que cuando disfrutas el momento el tiempo pasa más rápido.

Retomando, este año he encontrado personas de admirar, llenas de tenacidad misionera y valentía sin fronteras, personas que han dejado todo por venir a estas tierras a construir el Reino de Dios en medio de tantos desafíos y retos, políticos, económicos y hasta naturales o físicos.

Admiro el testimonio de tantos sacerdotes, religiosas, religiosos misioneros y laicos comprometidos que gastan y entregan su vida al servicio de las diferentes comunidades que habitan este territorio, ya sea nuestros guardianes milenarios de la Amazonía los indígenas o los pobladores que han llegado de diferentes lugares del país a habitar esta hermosa región. Cada misionero con su vocación específica, ha encontrado aquí, en el pulmón de la tierra, la sintonía con el Buen Padre Dios y ha aportado su granito de arena para la edificación de esta Iglesia que busca tener, cada vez más, un rostro amazónico.

Agradecimiento

En efecto, estoy y estaré eternamente agradecido con la Arquidiócesis de Bucaramanga, pastoreada por Mons. Ismael Rueda Sierra, y con el Seminario Mayor, que nos han permitido vivir el “año pastoral – misionero” en la Amazonía, con todo el Vicariato Apostólico de Puerto Leguizamo – Solano, guiado por Mons. Joaquín Humberto Pinzón, imc, que nos ha acogido, acompañado y formado durante este tiempo de misión y con todos los misioneros y misioneras de la Consolata, explícitamente al P. Angelo Casadei, imc, nuestro párroco, quien nos acogió en su parroquia y que con su ejemplo admirable ha dejado en nosotros la huella indeleble de una misión que es libre y responsable pero comprometida y decidida.

Continuidad Finalmente, aunque parezca que todo ha terminado aquí, no es así, es sólo el paso al comienzo de un nuevo compromiso adquirido con la misión y con el territorio amazónico. Sin duda que una parte de mí queda anclada a estos ríos, esta selva y a estas comunidades, específicamente las indígenas que cautivaron y enlazaron mi corazón con su cultura, lengua y forma de vivir que, en armonía con la creación de Dios, me hicieron desaprender para reaprender y aprender, me hicieron sentir como uno de los suyos y crearon en mí la ilusión de instruirme, cada vez más, para estar entrelazados o cercanos.  No sabría cómo retribuir y agradecer tanto bien que han hecho en mí


[1] Real Academia Española, RAE, [persona] Que se destaca por su fortaleza física, audacia o valentía.

Siempre gracias, Reorepamü, Pai, Figora AMAzonía.

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