
Mi primer encuentro con el Papa Francisco fue durante la Jornada Mundial de la Juventud en la ciudad de Río de Janeiro. Hacía poco más de un año que había sido nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San Salvador de Bahía y, por primera vez, participaba en un gran evento que mostraba el rostro joven de una Iglesia deseosa de estar presente en el mundo. Luego tuve otras oportunidades de encontrarlo y de disfrutar de su paternidad, su fe y su sencillez.
Por Mons. Giovanni Crippa *
“Dios siempre nos sorprende”, solía decir el Papa Francisco. Y la Iglesia quedó sorprendida con la elección de un hombre “venido del fin del mundo”, que siempre buscó poner en el centro de nuestra atención aquello que era considerado periférico.
¿Qué herencia nos deja el Papa Francisco?
Sucesor del apóstol Pedro, dedicó su vida al anuncio y al testimonio del Evangelio. Desde el inicio de su pontificado, exhortó a la Iglesia a “salir”, comprometiéndose a anunciar la alegría del Evangelio (Evangelii Gaudium), invitando a cada bautizado a participar activamente en la misión evangelizadora.
Buen Pastor, caminó “delante, en medio y detrás del rebaño”, con el pueblo santo de Dios, especialmente con los hermanos y hermanas más pobres que viven en las periferias geográficas y existenciales.
Profeta de nuestro tiempo, defensor de la dignidad humana, denunció la “cultura de la indiferencia” frente al sufrimiento de las personas más vulnerables y descartadas de la sociedad; invocó la paz en un mundo marcado por las guerras y llamó la atención de la sociedad sobre la necesidad de cuidar nuestra Casa Común.
Padre de los pobres, mostró en los pequeños gestos el rostro misericordioso de una Iglesia de puertas abiertas, llamada a ser “hospital de campaña”, testigo de un Dios que nunca se cansa de amar y perdonar.
Estoy agradecido al Señor por haberlo conocido y encontrado, por su testimonio que nos invita a ser una Iglesia más cercana, más humana y más fiel al Evangelio
* Mons. Giovanni Crippa, IMC, obispo de Ilhéus en Brasil.
Publicado originalmente en: www.rivistamissioniconsolata.it