Hacer amanecer la palabra

Mons. Joaquín Humberto Pinzón Guiza, Misionero de la Consolata

El Vicariato de Leguizamo Solano, con su Vicario Apostólico Joaquín Humberto Pinzón Guiza, Misionero de la Consolata, a la cabeza, después del sopor pandémico causado por la Covid 19, se ha empeñado en tocar puertas y despertar personas e instituciones de misión en la Iglesia Católica.

Por Salvador Medina*

Después de una noche de “mambeo” en la Maloca o casa grande del Pueblo indígena Murui-muina (rìo arriba y rìo abajo), consumiendo la masa hecha de polvo de coca tostada, triturada y mezclada con ceniza de hojas de yarumo y “chupando” el ambil obtenido con la cocción de las hojas del tabaco, para restablecer el territorio, alimentar la vida y sanar, física y espiritualmente, a las personas y a la comunidad, mientras recuerdan y honran a sus antepasados, a través de la palabra compartida, pronunciada y escuchada, suelen decir sus mayores: “ahora, vamos a hacer amanecer la Palabra” y se ponen todos a la obra de hacer acontecer lo conversado.

Haciendo amanecer el Sínodo

El Vicariato de Leguìzamo Solano, con su Vicario Apostólico Joaquín Humberto Pinzón Guiza, Misionero de la Consolata, a la cabeza, después del sopor pandémico causado por la Covid 19, se ha empeñado en tocar puertas y despertar personas e instituciones de misión en la Iglesia Católica, con el fin de “hacer amanecer el Sínodo para la Amazonia”, acontecido en Roma del 6 al 27 de octubre de 2019.

Para concretizar y justificar la llamada a la puerta de los vecinos de la Comunidad de fe, el Vicariato presentó un proyecto-propuesta para generar un “espacio de buen vivir para un buen convivir”. La “tierra sin males”, modo de vida presente en la espiritualidad de los pueblos originarios de la Amazonía, recogido en el Instrumentum Laboris del Sínodo, en los numerales 12, 13, 24, un “modo integral que se expresa en su propia manera de organizarse, que parte de la familia y comunidad, y abraza un uso responsable de todos los bienes de la creación. Algunos de ellos hablan del caminar hacia la “tierra sin males” o en busca de “la loma santa”, imágenes que reflejan el movimiento y la noción comunitaria de la existencia” y que sintoniza muy bien con la propuesta del Reino que nos hace Jesús en los Evangelios.

Integrantes del equipo Inter-congregacional e inter-cultural.
“Espacio de buen vivir para un buen convivir”

Se trata de un Equipo Misionero, Inter-congregacional e inter-cultural, con sede o punto de apoyo en la Tagua, Parroquia del Sagrado Corazón, que, sintonice con el camino sinodal y el Papa Francisco: “nuestro sueño es el de una Amazonia que integre y promueva a todos sus habitantes para que puedan consolidar un “buen vivir”. Pero hace falta un grito profético y una ardua tarea por los más pobres. Porque, si bien la Amazonia enfrenta un desastre ecológico, cabe destacar que “un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”. No nos sirve un conservacionismo que se preocupa del bioma, pero ignora a los pueblos amazónicos” (Q A 8).

Un Equipo que esté presente y camine (itinerancia) con los pueblos ancestrales, campesinos, afrodescendientes, pobladores urbanos y rurales de otras ascendencias, discierna y reflexione, aprenda de los pueblos y de otros misioneros, anime y acompañe procesos, ponga al servicio los diferentes carismas congregacionales, construyendo comunidades vivas que vayan forjando una Iglesia con rostro Amazónico. Siempre desde la clave del diálogo, “para lograr una renovada inculturación del Evangelio en la Amazonia, la Iglesia necesita escuchar su sabiduría ancestral, volver a dar voz a los mayores, reconocer los valores presentes en el estilo de vida de las comunidades originarias, recuperar a tiempo las ricas narraciones de los pueblos”. (Q A 70).

Amanece en la Tagua

Hoy, 21 de marzo de 2021, en el “puente de San José” o feriado integrado, con el apoyo decidido de la Hermana Gloria Liliana Franco Echeverri odn, presidenta de la Confederación Caribeña y Latinoamericana de Religiosas/os – CLAR, el P. Eduardo Reyes, Misionero de la Consolata, Párroco de la Tagua, recibe a los otros integrantes: María del Carmen Restrepo, Religiosa Carmelita Misionera, Jonathan Castañeda, Sacerdote Carmelita y Liliana Cruz, Religiosa argentina de la Compañía de María.

La casa, recién pintada acogen con alegría y esperanza este nuevo Equipo Misionero

La casa, recién pintada y el inmenso territorio, bañado por las aguas del imponente río Caquetá, con sus habitantes de rostros diversos, acogen con alegría y esperanza este nuevo Equipo Misionero que, humildemente y con carácter experimental, buscará ser “sacramento” del sueño que comienzan a tejer con los hilos locales y los de los carismas que colocan en común, bajo la mirada cariñosa y atenta de María Consolata y con la bendición trinitaria del Niño Mesías, ofrecida para la Amazonía y el planeta entero, desde los brazos de su querida madre.  

*Salvador Medina es Misionero de la Consolata en Colombia

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