Continua el artículo sobre la Misión ad gentes en un mundo que cambia. La sociedad en que vivimos hoy es sumamente diversa. El fenómeno de inmigración ha cambiado el rostro de muchos continentes, países y ciudades
Por Lawrence Ssimbwa *
El mundo cambia pero la misión nunca cambia, pues el anuncio del Evangelio es la razón de ser de la Iglesia. Para ello, la misión Adgentes,“se trata de una actividad primaria de la Iglesia, esencial y nunca terminada” (Redemptoris Missio, no. 31). La misión ad gentes indica el primer anuncio del evangelio, la fundamentación o implantación de la Iglesia en los diversos pueblos, la puesta en práctica de la realidad de la Iglesia sacramento universal de salvación.
El Avance tecnológico
Hoy en día, la tecnología ha avanzado enormemente. El avance tecnológico ha hecho que el mundo sea como una aldea. Por la tecnología la información corre rápido, la obra manual ha sido sustituido, en gran parte, por las maquinas, etc. El internet y las redes sociales como facebook, Whatsapp, Instagram, Twitter, páginas web, han hecho que la información corra rápida y se circule de forma inmediata a todo el mundo. Varias personas tienen acceso al computador y al celular y eso les permite estar conectado con el resto del mundo. Aunque la tecnología ha ayudado, en gran medida, a la propagación de la fe, ha causado tambien unos desafíos a la evangelización. A los pobres que no tienen acceso a computadores, teléfonos inteligentes e internet, les resulta difícil tener acceso a los procesos evangelizadores por medio de la tecnología. Para algunas personas, la tecnología les ha cambiado el pensamiento en relación con la participación presencial en la eucaristía y la formación sacramental, dada la mentalidad en algunos fieles de que, todo se puede participar virtualmente a través de televisores y celulares inteligentes. A los de la de edad avanzada, no todos son capaces de manejar la tecnología. Inclusive algunos evangelizadores que no saben utilizarla bien, les resulta difícil llegar a las personas a través de las redes sociales. Por la tecnología, han cambiado las relaciones interpersonales, y la relación del hombre con la naturaleza y la sociedad. Los valores de solidaridad y dialogo interpersonal pasa al segundo plano. Por el avance tecnológico, muchas personas especialmente a los ricos no les interesan conocer a Dios ni confiar en Él, pues por la mentalidad de que el hombre es capaz de todo.
La carencia de la fe en las familias
Se suele decir que la familia es la Iglesia domestica y núcleo de la sociedad. La familia es la Iglesia domestica en la medida que profesa auténticamente la fe en Jesucristo. Es Iglesia domestica si sus miembros viven la vida sacramental y pone a Jesucristo como centro de su vida cotidiana. Los catequistas fundamentales de la familia siempre son los padres. Sin embargo, hoy en día, son pocas las familias donde es fuerte la fe católica. Son muchas las familias cuyos miembros no se identifican plenamente con las enseñanzas de la Iglesia. Son muchas las familias cuyos miembros simplemente se reconocen católicos bautizados pero no practicantes. La ausencia de la fuerza de la fe en las familias ha contribuido a la escasez de las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada. La ausencia de la fe en las familias ha causado la crisis de valores en la sociedad. Asimismo, la ausencia de la fe en las familias ha complicado la evangelización, pues no es lo mismo anunciar el evangelio en los lugares donde hay abundantes familias de fe que los lugares donde no hay, o donde ya abandonaron la fe.
Ausencia de religión y fe católica en instituciones educativas públicas
Hoy en día, casi en la mayoría de las instituciones educativas públicas está prohibida la enseñanza de la religión cristiana como asignatura. La razón es que vivimos en estados laicos donde la secularización es la norma que nos rige. La ausencia de religión como asignatura ha permitido que no haya espacio de evangelización y catequización en colegios y universidades, sobre todo, los públicos. La consecuencia de eso ha sido la proliferación de profesionales con mentalidades ateas y secularizadas. Cuando la religión hacia parte del currículo de instituciones educativas, la iglesia se encargaba de asignarles capellanes para el cuidado pastoral. La evangelización iba muy bien y los estudiantes podían tener el conocimiento de Dios a través de los Sacramentos de iniciación cristiana. La ausencia de religión y trabajo pastoral en instituciones educativas públicas y privadas, ha contribuido a que muchos estudiantes no tengan conocimiento de Jesucristo y que haya muchos profesionales en la sociedad con vacio de Dios en su vida.
Pluralismo como resultado de la inmigración
La sociedad en que vivimos hoy es sumamente diversa. Está compuesta de múltiples rostros. El fenómeno de inmigración ha cambiado el rostro de muchos continentes, países y ciudades. La gente se inmigra con su religión, cultura y cosmovisión. La inmigración está causada por varias razones como pobreza, violencia y guerras. El fenómeno de la inmigración ha causado malentendidos, fastidios, odios, discriminaciones, etc., entre los nativos e inmigrantes. Es muy desafiante llevar a cabo la evangelización entre los inmigrantes; eso implica a prender su cultura, cosmovision y lengua para poder entrar en su mundo. Sin embargo, la multiculturalidad ofrece a la Iglesia la oportunidad de evangelizar desde la interculturalidad con el fin de reconocer la cultura del otro diferente e integrarla en el plan de evangelización.
Conclusión
Dijo el Papa San Juan Pablo II: “La misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse” (RM 1). Eso significa que la tarea evangelizadora de la Iglesia es permanente. Cada época tiene sus retos y exigencias que cada evangelizador debe tener en cuenta. A pesar de los desafíos, la misión Adgentes responde siempre al mandato misionero de Jesucristo de ir más allá de las fronteras para anunciar a Él que es Camino, Verdad y Vida de pueblos y culturas. El mandato misionero de Jesucristo siempre es la razón de ser de la Iglesia y de todos los misioneros.
* Padre Lawrence Ssimbwu, IMC, de Uganda, misionero en Buenaventura, Colombia.