Padre Chacha: “Entre el pueblo para dar testimonio del Evangelio”

El padre Chacha durante el curso de formación del G25 en Roma. Fotos: Jaime C. Patias

Nacido en 1969 en Musoma, región de Mara, Tanzania, Emmanuel Chacha es hijo de Pío Chacha y Rozalia Nyagone. El misionero, que actualmente trabaja en la parroquia de la Consolata en Iringa, comparte su historia vocacional, su formación y su misión en Tanzania, Mozambique, Colombia y Argentina en este video, grabado en Roma en septiembre de 2025 durante el curso de formación continua G25.

Por Jaime C. Patias *

El padre Chacha cursó sus estudios primarios y secundarios en su pueblo. Tras finalizar la secundaria, realizó el servicio militar obligatorio durante un año. Durante este periodo, recibió un folleto informativo sobre los misioneros de la Consolata. “Ingresé al Propedéutico en Mafinga y luego asistí al seminario filosófico en Morogoro”, explica Emmanuel Pío Chacha. En 1998, completó su año de noviciado en Mozambique y, tras su primera profesión religiosa, partió hacia Colombia, donde estudió Teología en Bogotá. El misionero fue ordenado sacerdote en Musoma, su ciudad natal, el 6 de enero de 2004, y ese mismo año fue enviado a una misión en Argentina. «Esta fue mi primera misión y duró casi diez años. Inicialmente, trabajé en la promoción vocacional en Buenos Aires, luego en la pastoral de la parroquia de Merlo, antes de ser enviado a Mendoza», cuenta el padre Chacha.

Tras diez años en Argentina, el padre Chacha regresó a Tanzania y sirvió como párroco durante cuatro años en la parroquia de San Marco en Mjimwema, en Dar es Salaam, la capital del país. Luego llegó otro reto: la formación de jóvenes estudiantes de filosofía en el Seminario San José Allamano en Morogoro, donde ejerció como rector. Después de un período como capellán de la Fundación «Mamma Clementina» en Moshi, el padre Chacha es actualmente el párroco del nuevo Santuario de la Consolata en Iringa.

Respecto al curso que realizó en Roma, el sacerdote se muestra feliz y agradecido por la oportunidad. “Me dedico plenamente a reflexionar sobre mi vida misionera y sacerdotal, y a renovar mi vocación como misionero de la Consolata”.

Afirma también que la misión en Latinoamérica le enseñó mucho sobre la importancia de estar entre la gente, dando testimonio del Evangelio. “Este es un aspecto fundamental: salir al encuentro de las personas y vivir el Evangelio allí. Como misioneros de la Consolata, nos esforzamos por consolar, buscamos reconfortar a las personas en diferentes situaciones. Esto es importante porque estamos llamados a llevar la Palabra del Señor al mundo”, subraya.

Al celebrar su Jubileo Sacerdotal, 25 años de ordenación, el Padre Chacha tuvo la oportunidad de visitar los lugares históricos del Fundador, San José Allamano, en Castelnuovo Don Bosco y Turín, Italia. “Es un privilegio tener este tiempo para vivir y experimentar las raíces de nuestra fundación, las raíces de nuestro Instituto. Visité la tumba del Fundador para recordar su espíritu misionero, y esto me ayudó a reavivar mi propio espíritu misionero, mi vocación y mi vida religiosa”, concluyó el Padre Chacha. 

* Padre Jaime C. Patias, IMC – Secretario general para las Comunicaciones.

El padre Chacha con los participantes del curso de formación G25 en el lugar de nacimiento de San José Allamano en Castelnuovo Don Bosco.
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