
Misionero de la Consolata italiano en Corea del Sur, Ásia, cuenta sobre su encuentro con José Allamano cuando, siendo un joven, en los años ochenta, recibió un libro sobre el Fundador.
Inmediatamente lo sintió como una presencia viva en su vida y hasta hoy le oye repetir: «¡Avanti in Domino!»
* Vídeo (en italiano) realizado por el equipo de comunicación para la canonización
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