
“¿Quién salvará a la Iglesia? No piensen en los sacerdotes. No piensen en los obispos. Les toca a ustedes, laicos. También les toca a ustedes recordarles a los sacerdotes y a los obispos que son responsables” (Venerable Fulton Sheen).
Por Germán Angulo*
Son los sacerdotes y obispos nuestros pastores, hombres elegidos por el Señor para guiar a su pueblo, nuestro pueblo. Creo que la razón de ser de un sacerdote es servir a la comunidad para apoyarla en su búsqueda del reino de Dios; y nosotros, como laicos, miembros de esa comunidad, no podemos dejar tan difícil tarea solo en manos de los sacerdotes.
Variadas responsabilidades de los laicos
Nuestra posición laical nos deja en un camino de variadas responsabilidades: ser ejemplos y guías de la familia, ser siempre honestos y responsables en nuestras profesiones u oficios; ser modelos para la comunidad. Estamos llamados a responder a nuestros pastores también inspirando a cada persona en su crecimiento espiritual.

La crisis generada a causa de la pandemia nos ha puesto a prueba a todos: los templos se han cerrado rompiendo un vínculo sagrado de comunión con Dios y el camino misionero de nuestros sacerdotes se encuentra con un gran obstáculo ante tantos cambios de vida que nos obligan a parar el relacionamiento público: es aquí cuando los laicos ponemos nuestro grano de arena para que los sacerdotes y obispos sigan cumpliendo su misión: ellos nos necesitan y por eso vemos como hoy nuestra iglesia sigue cumpliendo su tarea, fortalecida en el Señor; hemos visto laicos acompañando sacerdotes para dar consuelo y llevar ayudas a familias enteras, algunos administrando la comunión, porque ahora la misión es en salida, y como las personas no pueden ir al templo, se abrieron catedrales virtuales mediadas por plataformas tecnológicas llenas de aplicaciones, cámaras, micrófonos y toda clase de dispositivos para que el mensaje de salvación, consuelo y esperanza se siga difundiendo.
De esta manera el laicado es también, gracias al llamado de Jesús a través de sus sacerdotes, el salvador actual de nuestra Iglesia.

A nosotros también nos toca
Para ratificar las palabras del Arzobispo Fulton Sheen (Q.E.P.D), nuestro Beato Allamano nos dice también, desde el cielo, “a Usted también le toca”, y nos invita a vivir en unidad, donde “cada uno se sienta miembro vivo del mismo cuerpo”: interesándonos “por todo, en la casa” que bien podríamos interpretar hoy como … interesémonos por nuestras familias, por nuestros amigos, nuestros conciudadanos, por la naturaleza que nos rodea, por nuestra “casa común”.
Es en estos momentos de gran incertidumbre, miedo y desesperación donde más necesitamos el apoyo y la fuerza de familia y comunidad, sacerdotes y obispos alumbrando el camino hacia Jesús, laicos comprometidos dispuestos a servir donde los sacerdotes no puedan llegar, consolando al afligido y llevando la buena nueva donde Dios lo quiera.
* Germán Angulo, Coordinador Nacional de los Laicos Misioneros de la Consolata, Colombia.


