Renzo Marcolongo: Sacerdote, Psicólogo y Formador

Como misionero de la Consolata, “un hombre de Dios con corazón de Iglesia y sudor de misión”, como lo define el Pbro. Ariel Torres Sanza, ha terminado su recorrido por este planeta tierra, después de haber caminado de 27 a 27, desde el 27 de marzo de 1951 hasta el 27 de mayo 2025.

Por redacción *

Largo recorrido intercontinental

Saliendo de Turín, norte de Italia, como joven sacerdote misionero de la Consolata, destinado a la República democrática del Congo, en África, regresó después de breves años a Italia para estudiar Psicología y luego especializarse en psicología de las religiones, en Londres – Inglaterra. Allí mismo sirvió como Formador en la Comunidad del Teológico internacional de su Instituto. Los jóvenes formandos estudiaban la teología en el Mill Hill Institute, centro inter congregacional de Teología, con énfasis en la misión, del cual hacía parte el Instituto Misiones Consolata. Allí mismo prestó sus servicios en el campo administrativo por algún tiempo. 

Destinado a Colombia, en donde estuvo en dos periodos, interrumpidos por algunos servicios en Italia, se desempeñó en varios espacios y actividades relacionadas con la evangelización, formación, orientación, escucha y administración. Todas al servicio del pueblo de Dios en la Diócesis de San Vicente del Caguán – Caquetá y del Instituto de la Consolata en la Región y el mundo. Se despidió de Colombia desde Cartagena del Chairá, para retornar a Italia y encontrarse con la hermana muerte en Roma. 

Como sacerdote Misionero de la Consolata entendiste tu ministerio como escucha y lo intentaste con creatividad, dedicación y gratuidad. Así ofreciste y disfrutaste el don de la consolación.

Como formador partiste siempre de las motivaciones, advirtiendo que no eran estáticas sino dinámicas y que dependiendo del tiempo y las circunstancias se podían aclarar y cambiar. Que en cualquier caso serían siempre el motor o la fuerza impulsora para crecer en la vida. Por lo tanto, se debían revisar y fortalecer, a través de muchos medios, para no desfallecer en el camino.

Como Psicólogo, formado en Europa, aprendiste en el contacto con la gente del Caquetá colombiano y otros lugares que, non posso più fidarmi solo del quadro interpretativo della malattia mentale offerto dalla psicologia. Se veramente mi sta a cuore la guarigione completa della persona è essenziale comprendere il mondo interpretativo (quadro di riferimento) del suo cosmo, collegando così la guarigione a tutta la persona”. Te hiciste Psicólogo intercultural. 

Como miembro de la Familia Misionera de la Consolata, supiste acompañar a las Hermanas religiosas, los laicos y laicas, a los jóvenes en formación de base, a los misioneros de todas las edades en su formación continuada y a los superiores como en la  Dirección Regional de Colombia o en Roma como Superior de la Casa General, con tus orientaciones, estadísticas, lecturas de la realidad personal, comunitaria y social; hasta con la administración económica, desempeñada en el Mil Hill, en el Centro de Misión y Culturas de Bogotá, en el Vicariato – Diócesis de San Vicente – Caquetá, etc. 

Gracias Renzo por tu presencia administrativa, orientadora y formadora, como Sacerdote – Psicólogo y Misionero de la Consolata, especializado en la escucha. Te llevas muchos secretos y nos dejas gratas enseñanzas, hermosos recuerdos y muchas preguntas. 

* Oficina de Comunicaciones, IMC Colombia.

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