
El Papa Francisco nos recuerda que la oración no puede ser una oración cualquiera, porque “la oración es como el oxígeno de la vida, sirve para atraer hacia nosotros la presencia del Espíritu Santo que siempre nos empuja hacia adelante” (Audiencia general, 11 de noviembre de 2020). Así, la oración es el medio privilegiado por el cual todos entramos en contacto con Dios, permitiéndonos alcanzar una verdadera familiaridad con Él.
San José Allamano define la oración como una prioridad: “Sí, sí, el trabajo; Pero la oración es más necesaria que cualquier otra cosa (VS 532). Primero debemos santificarnos, primero orar, luego hacer el bien a los demás. ¡Debemos amar la oración! Bienaventurados sois si os esforzáis por progresar cada vez más en la vida interior, con espíritu de recogimiento y oración” (VS 552).
Estas citas están tomadas de la tercera meditación en el camino de preparación al Centenario de la muerte de San José Allamano, que se celebrará el 16 de febrero de 2026. Este itinerario, realizado por toda la Familia de la Consolata en el mundo, comenzó con la fiesta de la Fundación de los dos Institutos, celebrada el 29 de enero de 2025.
La primera reflexión, en marzo, invitaba a meditar sobre «La santidad y sólo Dios». En abril, en la segunda meditación, reflexionamos sobre «La santidad y la dimensión eucarística de la vida». Ahora publicamos la tercera meditación, titulada «La santidad y el espíritu de oración», que servirá de guía para retiros u otros momentos de oración.