
“San José Allamano decía que ‘antes de ser consolada, María ha sido adolorada’. Vivió la pasión y muerte en profunda comunión con Jesús y en el misterio de la resurrección fue plenamente consolada. La consolación es un don del Espíritu, el Consolador, continuamente presente en el corazón de María, la verdadera morada de Dios. Comprendemos por qué María, la Consolata, que conoce a Dios y conoce los caminos de Dios, es nuestra guía segura en el camino que conduce a Él”.
Esta cita está tomada de la cuarta meditación en el camino de preparación al Centenario de la muerte de San José Allamano, que se celebrará el 16 de febrero de 2026. Este itinerario, realizado por toda la Familia de la Consolata en el mundo, comenzó con la fiesta de la Fundación de los dos Institutos, celebrada el 29 de enero de 2025.
La primera reflexión, en marzo, invitaba a meditar sobre «La santidad y sólo Dios». En abril, en la segunda meditación, reflexionamos sobre «La santidad y la dimensión eucarística de la vida». «La santidad y el espíritu de oración» fue el tema de la tercera meditación de mayo. Ahora publicamos la cuarta, titulada «La Consolata, una presencia viva en nuestro camino de santidad».