San José Allamano acerca del Tiempo de Adviento

El Adviento es un tiempo de espera, esperanza y preparación para la llegada de Cristo

Desde el 30 de noviembre de 2025, la Iglesia inicia el ciclo litúrgico de Adviento que se concluirá el 24 de diciembre antes de las vísperas de la Navidad. El Adviento es un tiempo de espera, esperanza y preparación para la llegada de Cristo: su nacimiento en Belén, su presencia cotidiana en nuestra vida y su retorno glorioso al final de los tiempos.

Por Ssimbwa Lawrence *

El Adviento no es solo recordar un hecho del pasado, sino renovar la fe en Aquel que sigue viniendo cada día en la vida de cada creyente (Mt 3,3).

Varios teólogos y escritores han reflexionado mucho acerca del tiempo litúrgico de Adviento con el fin de motivar a los creyentes a preparase adecuadamente para la llegada del Señor en sus vidas. San José Allamano es uno de los que han reflexionado extensamente acerca de la importancia de este tiempo de gracia para cada bautizado, y de manera especial, para los misioneros y misioneras de la Consolata. Ahora bien, ¿Qué dice exactamente san José Allamano sobre el tiempo litúrgico de Adviento?

Tiempo de espera y preparación a la Navidad

El Adviento es tiempo de preparación espiritual y espera antes de la celebración del nacimiento de Jesucristo. En este contexto, se refiere a la venida del Mesías, anunciada en el Antiguo Testamento y aguardada por los creyentes. Es un periodo dedicado a la meditación, la reflexión espiritual, la oración y las buenas obras, con el fin de preparar las mentes y los corazones para la celebración de la Natividad.

San José Allamano nos dice acerca de esto: “Con el Adviento empieza el año litúrgico. Es un tiempo de espera. Lo podríamos considerar una larga preparación a la santa Navidad. La Iglesia ha establecido cuatro semanas para prepararnos a conmemorar el nacimiento del Hijo de Dios” (Así los quiero, N. 60). Así que, la espiritualidad de Adviento nos permite prepararnos adecuadamente para la llegada de Jesucristo especialmente en la vida de cada persona.

Tiempo que nos recuerda las tres venidas de Jesucristo

El Adviento es un tiempo propicio para recordarnos las tres venidas de nuestro Señor Jesucristo. Su venida en la carne, cuando nació en Belén; su venida en espíritu, cuando viene a habitar en nuestras almas por su gracia, y su venida final, cuando vendrá a juzgar a los hombres. San José Allamano da claridad sobre este aspecto: “Este tiempo de Adviento nos recuerda las tres venidas de nuestro Señor Jesucristo: la venida al mundo con la Encarnación, la venida escatológica para el juicio universal; la venida espiritual en cada persona. ¡Qué importante es prepararnos a la venida de Jesús a nosotros!” (Así los quiero, N. 60).

Tiempo de renovación espiritual

La renovación espiritual se refiere a la transformación del corazón y la mente de una persona a través de una relación más profunda con Dios. Este proceso es esencial para vivir de acuerdo a la voluntad divina y experimentar una vida plena. La renovación espiritual comienza cuando una persona se entrega a Dios y busca su voluntad, permitiendo que el Espíritu Santo trabaje en su vida. Por eso, el Adviento es un tiempo para la renovación personal que se fundamenta en el encuentro personal con Cristo. San José Allamano subraya bien este aspecto: “Aplanemos las colinas y colmemos los valles, evitando los pecados y poniendo en práctica las virtudes. Preparémonos, animémonos nuestro corazón para amar, para que el Señor lo llene de sus gracias. Jesús no viene si no es deseado. Jesús vendrá a nosotros con mayores gracias en proporción a nuestra preparación y nuestros deseos. ¡Qué bueno es el Señor! Él escucha nuestras súplicas y viene a habitar en nosotros” (Así los quiero, N. 60).

Tiempo de preparación para la novena de Navidad

Las cuatro semanas de Adviento preparan a los fieles a vivir adecuadamente la celebración del Nacimiento de Cristo. Por eso, dentro del tiempo litúrgico de Adviento se realiza la novena de Navidad que empieza el 16 de diciembre para terminar en las vísperas del Nacimiento de Jesús. San José Allamano hace énfasis al respecto: “La Iglesia precede la Navidad con una novena particular, muy querida y seguida por todos, que nos estimula a invocar: Vengan, adoremos al Rey y Señor que viene; El Señor ya está cerca, vengan, adoremos. En esta novena aprendan a vivir la fe. Y sobre todo, arrodíllense ante este misterio (…). Deseen mucho que venga a nacer espiritualmente en ustedes y también en la comunidad” (Así los quiero, N. 60).

Conclusión. El Adviento nos convoca a todos a la preparación para el Nacimiento de Jesucristo, único Salvador del mundo. Es tiempo para la renovación espiritual de cada creyente, y momento propicio para la evangelización, para que Jesucristo, el Señor y Salvador del mundo, sea conocido y amado por las personas que todavía no lo conocen, y por aquellas personas que, tal vez, hayan perdido su fe en Él y en la Iglesia.

* Padre Lawrence Ssimbwa, IMC, misionero ugandés, trabaja en Buenaventura, Colombia.

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