Su sonrisa es el mejor recuerdo

Despedida del P. Álvaro López Valencia (16/11/2020), en compañía de toda la familia: Separarnos físicamente de una persona, como nos lo enseñó él mismo tantas veces, es solo entender que, es un misterio divino en el cual su cuerpo muere para la vista humana, pero su alma nace para el cielo. Allí hay una gran fiesta, una inmensa alegría porque ha llegado un nuevo angelito. En éste nuevo estado de vida, él sigue viviendo y recibe de parte de Dios ese gran premio, la Vida eterna.

Por Selene López Valencia *

Cuando la vida te separa de un ser querido, como en este momento que vivenciamos la separación terrenal de nuestro muy querido hijo, hermano, tío, sacerdote y más que sacerdote misionero; nos deja muchas enseñanzas sembradas en cada uno de nuestros corazones y en el seno de cada un de nuestros hogares y, estoy segura, también trascendió a todas las comunidades con las que tuvo la oportunidad de compartir.

Álvaro formador

Nos quedan todas sus enseñanzas y pilatunas que disfrutamos a su lado, él nos dejó bastantes legados, sus valores, los cuales vivió y dio bastante ejemplo de ello, es digno de resaltar su humildad, sencillez, la solidaridad y el amor por el prójimo y un amor muy muy profundo por la misión, su trabajo; siempre recalcaba muchísimo la necesidad de tener un proyecto de vida y ésta era su conversación con todos nosotros, que queremos y que estamos haciendo para conseguirlo, desde el más niño hasta el más adulto.

Álvaro misionero

Cómo misionero desarrolló su actividad en diferentes países y continentes, consciente de que la evangelización y promoción humana son elementos indisociables de la misión en tiempos modernos, se desarrolló profesionalmente tanto en la actividad parroquial como en el ámbito de la docencia universitaria; siendo su principal preocupación el crecimiento humano-espiritual de las personas, convencido de que quien se encuentra con Jesucristo se encuentra consigo mismo y con la humanidad.

En los últimos tiempos en Mozambique, antes de su enfermedad, trabajó en lograr la síntesis entre lo ecológico y lo espiritual, haciendo que las personas, a partir del encuentro con la Palabra de Dios, lograran asumir un compromiso de crecimiento humano y espiritual en sintonía con el proyecto del Reino de Dios, respetando y cuidando la creación y promoviendo relaciones fraternas basadas en la justicia y la equidad.

Último sueño de Álvaro

Él tenía un sueño y éste lo mantuvo vivo por unos días más, poder continuar con esta evangelización en el Centro de Espiritualidad y Misión José Allamano que los misioneros de la Consolata tienen en Medellín, primero por su convicción personal y segundo porque es un desafío que nos dejó la pandemia covid-19; esperando que las personas se vuelvan más misericordiosas y compasivas, como lo aprendimos de Jesús. Nosotros se lo podemos ayudar a cumplir, hoy adquirimos este compromiso como familia, empecemos por seguir su ejemplo y practicar sus enseñanzas.

Nuestro compromiso

Álvaro hoy te recordamos resaltando tu personalidad fuerte, sabia, humilde, política, profética y paternal, siempre estuviste al lado como conciliador, mediador, acompañándonos,  dándonos los mejores consejos, te queremos expresar nuestro eterno agradecimiento por tu invaluable contribución al fortalecimiento de los planes de vida de nuestra familia: hermanos, sobrinos, cuñados y amigos; tu dedicación y compromiso con las comunidades fue siempre gratificante, sobre todo en los momentos más difíciles. Tus enseñanzas y voluntad demostraron que es en conjunto y en colaboración que podemos construir nuestros sueños y fortalecer nuestras luchas. En estos momentos de cambios y transformaciones recordamos todos tus consejos y humildad, tu fortaleza y consistencia.

Te queremos decir que hoy reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de paz, de amor de felicidad.  Quiero invitarlos a que sigamos honrando la memoria viva del Padre Álvaro con nuestras acciones, resistiendo y también celebrando su vida, que entregó con pasión a su comunidad la Consolata.

Todo lo anterior me lleva a expresarles nuestros más sinceros agradecimientos primero a Dios, por la vida y compañía de Álvaro que disfrutamos por 58 años, luego a nuestros padres por el hogar que conformaron y en cual aprendimos el verdadero amor consigo mismo y con los demás.

Agradecimientos

Unas gracias muy especiales y profundas a la comunidad aguadeña que de una u otra manera nos han expresado el amor y admiración por el Padre Álvaro.

Padre Armando, Padre Salvador, Padre Francis representantes hoy de la comunidad de la Consolata, gracias, mil gracias pues acogieron a un niño de 15 años, un niño humilde de pueblo, y lo formaron como un excelente sacerdote, pero más que esto un gran hombre Misionero y durante su vida y enfermedad siempre, siempre lo acompañaron y apoyaron sus proyectos.

Hoy no tenemos más palabras que un mi Dios les pague y les bendiga para que continúen con su obra, les ayude en la hermosa labor de continuar la evangelización en todos los contextos donde hacen presencia y sigan contando con la familia López Valencia como un miembro más para apoyarles y acompañarles siempre. Nuevamente mil gracias.

* Selene López Valencia es hermana del P. Álvaro y educadora en Aguadas – Caldas.

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