Una fe vivida en familia

Fotos: Archivo IMC – Venezuela

El día 22 de febrero de 2026, en la parroquia Nuestra Señora de La Encarnación de Caucagua, en Barlovento, Estado Miranda – Venezuela, se realizó la celebración del centenario del nacimiento al cielo de San José Allamano, fundador de los misioneros y misioneras de La Consolata.

Por P. Horacio Jackson, IMC *

La celebración contó con la presencia del vice superior delegado de Venezuela, el padre Vilson Jochem, IMC, quien ofició la ceremonia. Fue concelebrada por los padres Francis Muchina, IMC y Horacio Teodosio Jackson, IMC. También estuvieron presentes los seminaristas de filosofía Isidro Javier Tua Cuia y Yonny Antonio Vargas Vargas, quienes se encuentran en Barlovento realizando una experiencia misionera.

La feligresía y todo el pueblo de Dios celebraron con ánimo y gratitud el trabajo que realizan los Misioneros de La Consolata. Se reconoció su continuo trabajo evangelizador y su especial atención a los más vulnerables, llevando de esta manera la consolación de María a todos.

“No solo de pan vive el hombre”

En su homilía, el padre Vilson dejó claro que los desiertos de la vida a veces nos alejan de Dios. Sin embargo, exhortó a mantenerse firmes siguiendo el ejemplo de Jesús, quien fue tentado durante los cuarenta días y cuarenta noches que pasó en el desierto.

Otros puntos clave de la homilía fueron: La Palabra como sustento, destacó la importancia de alimentarse con la Palabra de Dios, que es el alimento de vida eterna. Fortaleza ante la tentación,  expresó que cuando estamos débiles, con hambre o sin fuerzas, el demonio se aprovecha para conducirnos al pecado y la firmeza en la fe, la misma debe ser fundamentada en la Palabra de Dios, lo que nos permite salir airosos ante las tentaciones.

La misión no se detiene

Con la celebración del centenario de San José Allamano, quedó claro que la misión que Nuestro Señor Jesucristo nos dejó no puede parar. Todos nosotros somos sucesores de esta misión y debemos continuar con ánimo y sin desfallecer.

Somos enviados a esta mies, que es grande, pero que necesita más trabajadores entregados, atentos, disponibles y siempre listos para llevar la consolación de María a los menos favorecidos. Por eso, en la misión que todo hombre y mujer debe acoger, no debe preocupar qué escoger, porque todo pertenece a Dios y es Él quien nos acompañará siempre.

¡Qué San José Allamano y la Virgen Consolata intercedan por nosotros! 

* Por P. Horacio Jackson, IMC – Misionero presente en Venezuela.

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