“Un hombre de Dios”: padre Bruno Del Piero sigue presente en su pueblo del Caquetá

A doce años de su partida, la figura del padre Bruno Del Piero continúa iluminando el camino de la Iglesia en el Caquetá, inspirando a la comunidad a renovar su compromiso misionero desde la fe, la cercanía y el servicio a los más necesitados.

Por Julio Caldeira, IMC *

La comunidad católica del Caquetá conmemoró el 12° aniversario de la pascua del misionero de la Consolata padre Bruno Del Piero, con un triduo celebrado del 23 al 25 de abril de 2026, marcado por la oración, la reflexión y los testimonios de vida.

Durante estos días, en la parroquia San Pedro Claver, los fieles hicieron memoria agradecida de quien dedicó 52 años a la misión, especialmente en el Caquetá y la Amazonía colombiana. Las jornadas estuvieron acompañadas por adoración al Santísimo, celebraciones eucarísticas y espacios de encuentro comunitario.

Breve semblanza del padre Bruno Del Piero

El padre Bruno Del Piero, misionero del Instituto de la Consolata, fue una figura profundamente significativa para la Iglesia en la Amazonía colombiana. Nacido em Italia en 1932, llegó a Colombia en 1962 y dedicó más de cinco décadas a la misión, especialmente en el departamento del Caquetá. Partió al encuentro de Dios, a quien amó y sirvió, el 16 de abril de 2014, en plena Semana Santa, y reposa en el cementerio de Cartagena del Chairá.

Se distinguió por su cercanía con las comunidades, su espíritu sencillo y su compromiso con los más vulnerables. Fue un pastor que no solo administró los sacramentos, sino que acompañó procesos humanos y comunitarios, siendo signo de reconciliación, esperanza y dignidad para muchas personas. Su vida misionera dejó una huella imborrable en la Iglesia caqueteña, donde vivió sus últimos años.

Celebración de los 12 años de la pascua del P. Bruno presidida por el P. Ariel Torres Sanza, presbítero de la arquidiócesis de Florencia

Memoria misionera y testimonios de vida

El 23 de abril, la programación inició con la adoración al Santísimo y Eucaristía, animadas por el Comité Padre Bruno del Piero y el párroco, padre John Wafula IMC, evocando momentos históricos y vivencias del misionero. Además, el padre Julio Caldeira IMC, rescató diversos relatos del propio padre Bruno, recogidas en su libro “Mis primeros años de misión (1962–1971)”.

El 24 de abril, la comunidad continuó reunida en un ambiente de oración y meditación. Uno de los momentos más significativos fue el testimonio de la Hna. Nelly, de las Hermanas de la Anunciación, quien compartió su experiencia misionera junto al padre Bruno, destacando su cercanía, sencillez y entrega. En la Eucaristía fue presidida por el P. Julius Niwagaba IMC, quien invitó a los fieles a seguir a Jesucristo inspirados en su ejemplo.

Durante las jornadas, varios testimonios resaltaron la huella espiritual del padre Bruno. Uno de ellos lo describió como “un hombre de Dios, refugio de los atribulados y signo de esperanza y paz. No solo bautizaba, sino que sanaba heridas y devolvía dignidad con el amor de Cristo”.

Jornada central: peregrinación y comunión eclesial

El 25 de abril, jornada central de la conmemoración, inició con una peregrinación desde el cementerio municipal —donde reposan los restos del padre Bruno— hasta el templo parroquial, en un ambiente de recogimiento, fe y esperanza.

La Santa Eucaristía fue presidida por el P. Ariel Torres, párroco de la Catedral de Florencia, y concelebrada por diversos padres. La vida religiosa y centenares de fieles provenientes de Florencia, El Paujil, El Doncello, Puerto Rico, San Vicente del Caguán y diversas comunidades locales participaron en la jornada, manifestando su gratitud por el legado del misionero.

Testimonios que mantienen viva su memoria

En su homilía, el padre Ariel Torres recordó con gratitud su vida y vocación, subrayando la identidad misionera compartida:
“Nosotros somos hijos de la Consolación, llevamos sangre de la Consolata por las venas espirituales de nuestra alma”.

Desde esta convicción, destacó que su presencia en Cartagena del Chairá no era solo para evocar un recuerdo, sino para reconocer una vida que sigue actuando en la comunidad:
“no encontramos solamente un recuerdo del padre Bruno, sino la vida en Dios que él nos transmitió”.

Asimismo, compartió un momento profundamente significativo de los últimos instantes del misionero:
“son los últimos momentos de mi vida, tráiganme un sacerdote”, resaltando su fidelidad al sacerdocio hasta el final.

En el marco de la fiesta de San Marcos, invitó a mantener viva la herencia espiritual recibida:
“dejemos que esta llama… sean semillas que siguen germinando y dando frutos… y esta semilla, ciertamente, seguirá floreciendo”.

Un legado que continúa

El triduo concluyó como un espacio de renovación espiritual para la comunidad, que reafirmó su compromiso de continuar el camino misionero, inspirada en la vida y entrega del padre Bruno Del Piero.

La parroquia, por medio del Comité Padre Bruno Del Piero, espera seguir promoviendo estos encuentros anuales en el mes de abril, así como otros espacios que mantengan viva la memoria de este gran misionero de la Consolata en la Amazonía colombiana.

* Por P. Julio Caldeira, IMC – Trabaja en la Amazonia Colombiana y es miembro de la Presidencia de la REPAM.

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