Menos muros, más caminos: el mapa del pastor.

El cuidador de las ovejas llama a cada una por su nombre y camina delante de ellas. Jesús es un buen pastor, por lo tanto las ovejas no tienen nada que temer. Al mismo tiempo, él es la puerta, imagen que garantiza la invitación y acogida. De esta manera Jesús ofrece una nueva comprensión de vivir la vida en confianza, generosidad y abundancia. La pregunta es ¿De qué manera nos dejamos inspirar por la imagen del Buen Pastor en nuestras tareas cotidianas para responder al llamado cristiano? ¿De qué manera nos sintonizamos con Jesús para seguirle y entrar por la puerta acertada?

Por Mauricio Awiti, IMC *

Al celebrar el domingo del Buen Pastor me dejo inspirar por el mensaje del Santo Padre León XIV “el descubrimiento interior del don de Dios”. Además, por el evangelio de San Juan capítulo 10 que se refiere al pastor y las ovejas. Por consiguiente, la invitación es dejar que florezca en el “profundo del corazón” la semilla que fue sembrada en el bautismo y abandonarse en las manos del pastor perfecto y auténtico. Es así como se tiran los muros, abriendo caminos de cuidado, responsabilidad y ternura. 

El domingo del buen pastor quiere que se reaviva la identidad cristiana. En este sentido, es una convocatoria a un cristianismo con futuro. El único que puede conducir la iglesia y los fieles al otro nivel nuevo es Jesús. Es decir, una fe y vivencias armónica, motivada y alimentada en el evangelio. De acuerdo a esto, se puede hablar del mapa del pastor.

En un país como Colombia donde históricamente se ha experimentado la división, violencia, odio, miedo y la muerte, la vocación cristiana es contribuir a que en la sociedad e iglesia se siente  una y se viva a Jesús de manera más viva y apasionada. Se puede hacer que el mundo sea pacífica, justo e inclusivo. De manera concreta, si nuestras parroquias, colegios, comunidades y grupos son oasis de paz, las vocaciones en sus diversas formas florecerán por añadidura, porque el corazón humano siempre busca el lugar donde se siente amado y enviado. 

Se considera que el discernimiento, la colaboración y el trabajo en red ofrecen tres importantes perspectivas para convertirnos en buenos pastores. Hay que dar gracias a Dios a los que son guías en la sociedad y que luchan para que haya paz y tranquilidad en la tierra. Su invitación constante al diálogo como camino hacia la fraternidad y la paz les hacen pastores. Asimismo, nos advierte sobre el riesgo de la indiferencia, la agresividad y la falta de compromiso social. Sin duda, se incluyen los guardianes de la tierra, “la Gran Pobre, despojada de sus bienes y servicios naturales limitados.” Al mismo tiempo, los que no se cansan de saciar el hambre y la sed de sus hijos y de los demás. Todos ellos y ellas, son interlocutores permanentes en nuestra mesas y en nuestra vida social.

En este sentido, concluimos con tres puntos que deben caracterizar al pastor:   

  • Primero, un pastor que “consuela” caminando con el Pueblo. Para nosotros, como misioneros de la Consolata en Colombia, el llamado del Papa este 2026 resuena con fuerza: el Buen Pastor no es una figura distante. Se nos invita a ser presencia que consuela en medio de las comunidades, caminando al ritmo de los que sufren. No somos guías desde un escritorio o púlpito, sino hermanos que, como decía el Papa Francisco, caminan en medio del pueblo para sentir sus fatigas y ser bálsamo de Dios en las selvas, las ciudades y los territorios de misión.
  • Segundo, tejedor de redes de esperanza en los territorios. En un país que busca la paz, nuestra vocación es ser “hilos de unidad”. El mensaje del Papa subraya que el Buen Pastor busca derribar los muros del aislamiento. Por lo tanto, nuestra misión frente a la soledad y el conflicto, es crear comunidades donde nadie se sienta excluido. Ser pastor hoy es reconstruir el tejido social, conectando las periferias con el centro del corazón de Dios. 
  • Tercero, basado en la imagen de la puerta abierta (Jesús), hay que pensar en una misión sin fronteras. El Papa nos pide coraje para mantener la “puerta abierta”. Como hijos del Allamano, se sabe que la misión es urgente y para todos, “nadie queda por fuera.” Además, cómo no pensar en nuestras casas y parroquias como hospital de campaña. El Buen Pastor no espera a que las ovejas lleguen al redil; sale a buscarlas. En este 2026, se nos convoca a ser una Iglesia de “brazos abiertos” en nuestras misiones, especialmente con los jóvenes y los más olvidados, ofreciendo siempre la alegría del Evangelio como la mayor consolación. La misión debe hacerse con espíritu de amor, de sacrificio y de humildad. Un cristiano amargado no atrae a nadie. La alegría en medio de la prueba es una manifestación de que el Buen Pastor es real.

De una manera particular, encomiendo a la Santísima Virgen Consolata el camino de las familias y del instituto, al pedir que a ejemplo del Buen Pastor, se renueve el compromiso con los más pobres y se fortalece la esperanza en medio de las guerras, violencia contra comunidades y las dificultades actuales. Los invito a rezar por las vocaciones, para que el Señor envíe pastores con corazón de Consolada, valientes para amar y prontos para servir a los excluidos. 

Rezo por tì, por lo tanto, no se olviden de rezar por mí”. Amén.

Por P. Mauricio Awiti, IMC – miembro del Consejo Regional y miembro del equipo de animadores vocacionales *

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