
Del 13 al 16 de abril de 2026 se realizó el Encuentro de Pastoral Urbana de la Región Colombia, un espacio de comunión, reflexión y proyección misionera que reunió a los Misioneros de la Consolata comprometidos con la evangelización en contextos urbanos. Bajo el lema “Centrados en Cristo, enviados a la ciudad, resignificando nuestra presencia misionera urbana”, el encuentro buscó responder a los desafíos actuales de la misión en medio de las complejas realidades de las ciudades.
Por Lorenzo Gómez *
Desde el inicio, el ambiente estuvo marcado por la fraternidad y el deseo de discernir juntos el llamado de Dios en el contexto urbano. A través de momentos de oración, reflexión y diálogo, los participantes profundizaron en la necesidad de renovar la presencia misionera, no tanto desde la multiplicación de actividades, sino desde una transformación del ser misionero, más cercano, encarnado y fiel al carisma del Instituto.
Uno de los ejes centrales fue la iluminación espiritual a partir del itinerario “De Jerusalén a Jericó”, inspirado en la parábola del Buen Samaritano. Este camino fue propuesto como modelo de conversión pastoral, invitando a los misioneros a hacerse prójimos, especialmente de los más vulnerables, y a vivir una misión caracterizada por la cercanía, el servicio y la compasión. En este contexto, resonó con fuerza la pregunta: ¿cómo formar agentes capaces de acompañar al pobre desde una verdadera cercanía evangélica?
El encuentro también permitió reconocer la ciudad como un territorio privilegiado de misión, donde confluyen diversas realidades humanas: búsqueda de sentido, desigualdad, soledad, fe y esperanza. Se insistió en que la pastoral urbana exige una mirada atenta a estos signos, promoviendo una acción misionera basada en la escucha, el diálogo, el acompañamiento y la construcción de comunidad.
A lo largo de las jornadas, se compartieron experiencias significativas de distintas presencias pastorales en el país, evidenciando la riqueza del trabajo que se viene realizando en parroquias, comunidades y sectores urbanos diversos. Estas experiencias mostraron tanto los frutos como los desafíos actuales, entre ellos el individualismo, la fragmentación social, la necesidad de procesos formativos más sólidos y el fortalecimiento del protagonismo de nuestros los laicos en la misión.

Otro momento importante fue la iluminación desde los documentos de la Iglesia y del Instituto IMC, que reafirmaron la ciudad como un espacio prioritario de evangelización. Se destacó el llamado a una Iglesia en salida, capaz de dialogar con la cultura urbana, optar por los pobres y renovar sus estructuras pastorales para responder de manera más efectiva a los desafíos contemporáneos.
Entre los principales frutos del encuentro se encuentra el avance en la elaboración del Directorio de Pastoral Urbana IMC para la Región Colombia, una herramienta que busca orientar la acción misionera desde el carisma de la Consolata. Este directorio pretende ofrecer criterios claros para la evangelización en la ciudad, fortaleciendo la identidad misionera y promoviendo la transformación de las parroquias en verdaderos centros de evangelización, abiertos y en diálogo con la realidad.
Asimismo, se subrayó la importancia de fortalecer la formación misionera, especialmente de los laicos, así como la necesidad de articular mejor las diferentes experiencias pastorales de la región. En este sentido, se hizo un llamado a consolidar procesos que permitan una misión más inculturada, participativa y coherente con los desafíos urbanos.
El encuentro concluyó con una evaluación positiva, destacando la riqueza del compartir, la diversidad de contextos y el compromiso de los participantes. Como signo de comunión y envío, la celebración Eucarística final reafirmó el deseo de continuar caminando como Iglesia misionera en las ciudades, llevando el Evangelio con cercanía, esperanza y espíritu transformador.
* Por P. Lorenzo Gómez, IMC – Miembro del Consejo Regional Colombia.



