
A diez años de su pascua, Monseñor Gonzalo López Marañón sigue siendo memoria viva de una Iglesia con rostro amazónico, cercana a los pobres, profética y profundamente misionera y ministerial
Por Julio Caldeira IMC *
A diez años de su pascua, la memoria de Gonzalo López Marañón continúa viva en la Amazonía ecuatoriana y en tantos lugares donde dejó huellas de Evangelio, cercanía y compromiso con los más pobres.
El obispo carmelita, que durante cuatro décadas acompañó el caminar del Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos, falleció el 7 de mayo de 2016 en Luena (Angola), donde había decidido continuar su servicio misionero después de concluir su ministerio episcopal en Ecuador.
Un legado que marcó el caminar amazónico
Hace quince años llegué a estas tierras con imaginarios que no lograban captar su verdadera belleza y riqueza humana, cultural y socioambiental. Con el paso del tiempo, fui descubriendo sus infinitas riquezas y también la increíble historia de la Iglesia católica en esta región. Todavía recuerdo cuando llegué en 2011 como misionero a Sucumbíos, en la Amazonía ecuatoriana. Escuchando a Mons. Gonzalo López Marañón, que recientemente había se tornado emérito después de vivir más de cuarenta años en estas tierras, comprendí mejor la profundidad del camino eclesial amazónico.
Él me contaba que su “bautismo en la Amazonía” y su visión panamazónica de comunión, ministerial y eclesial nacieron en el encuentro de Iquitos, en 1971. Allí comprendió la importancia de la Amazonía y de que la Iglesia realizara un camino de inculturación en esta región, después de un amplio pasado colonial marcado por modelos de cristiandad. Mons. Gonzalo y los misioneros de Sucumbíos hablaban también de la importancia de encuentros eclesiales como Conferencia de Medellín, Encuentro de Santarém, Encuentro de Manaus, Conferencia de Puebla, Encuentro de Bogotá y Conferencia de Aparecida.
Estos primeros pasos ayudaron a consolidar una Iglesia que camina “con los dos pies”: evangelización y promoción social; una Iglesia organizada en comunidades eclesiales de base, con diversos ministerios y servicios, profundamente inculturada en la realidad amazónica y comprometida con los pobres y los pueblos originarios. Este camino profético de Sucumbíos y de tantas Iglesias locales de la Amazonía, son visibles en el camino sinodal de la Iglesia y en muchas de las propuestas concretas del Sínodo Amazónico, celebrado tres años después de la pascua de Mons. Gonzalo.
Un pastor marcado por la misión amazónica
Nacido en Medina de Pomar el 3 de octubre de 1933, Mons. Gonzalo profesó en la Orden de los Carmelitas Descalzos en 1950 y fue ordenado sacerdote en 1957.
En 1984 fue ordenado obispo y asumió como vicario apostólico de Sucumbíos, misión que desempeñó hasta el año 2010. Quienes lo conocieron recuerdan a un pastor sencillo, de poncho y sombrero, cercano al pueblo y comprometido con la defensa de la vida y de la dignidad humana. Su ministerio estuvo inspirado por el espíritu del Concilio Vaticano II y por una Iglesia encarnada en la realidad amazónica, con fuerte compromiso social y misionero.
Mons. Gonzalo López Marañón había nacido en Medina de Pomar (Burgos) el día 3 de octubre de 1933, entonces fiesta de la patrona de las misiones Santa Teresa del Niño Jesús. Profesó en el Carmelo Teresiano el 13 de agosto de 1950 en El Burgo de Osma y fue ordenado de presbítero el 6 de abril de 1957 en Burgos.

En 1970 llegó como prefecto apostólico de la Misión Carmelita de San Miguel de Sucumbíos, en plena Amazonía ecuatoriana, donde inició un camino pastoral profundamente marcado por la cercanía a las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes. Ahí permaneció en servicio misionero durante 40 años, primero como Prefecto Apostólico, desde 1970 a 1984, y, una vez consagrado obispo el 8 de diciembre de 1984, como Vicario Apostólico en esa misma diócesis de la Amazonía ecuatoriana.
Cumplido su servicio en Ecuador en el año 2010, no quiso retirarse, sino que quiso seguir viviendo y sirviendo a la Iglesia misionera y buscó puesto misionero en Ángola, en Cazombo, diócesis de Luena, provincia de Moxico. En el día 7 de mayo de 2016, víspera de la Ascensión del Señor, en el obispado de la diócesis de Luena –Lwena-(Ángola) ha fallecido Monseñor Gonzalo López Marañón, Carmelita Descalzo burgalés, que en religión se llamó fray Gonzalo de la Inmaculada. Vivió 83 años, 66 de religioso, casi 60 como sacerdote y 40 como Prefecto y Obispo misionero y los 6 últimos como obispo emérito y humilde misionero.
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana destacó en 2016, que “en la tierra africana ha caído su grano de trigo y esperamos el fruto de su entrega en nuevas vocaciones misioneras. Descanse en paz este buen pastor y sembrador”.
“Con Jesús y con la gente”
El padre Juan Berdonces define a Mons. Gonzalo como “uno de esos amigos fuertes de Dios que precisan los tiempos recios”, evocando la espiritualidad de Teresa de Ávila. Según recordaba, el obispo encontraba en la oración y en la confianza profunda en Dios la fuerza para caminar “con Jesús y con la gente”, expresión que también dio título a una obra dedicada a su vida. Su cercanía a los pobres, indígenas y comunidades amazónicas hizo de él un referente de una Iglesia sencilla, samaritana y comprometida con la justicia y la dignidad humana.

Tras concluir su servicio episcopal en Ecuador, lejos de retirarse, pidió seguir siendo misionero. Por ello partió hacia Angola, donde quiso permanecer entre las comunidades más pobres de Calunda, en la diócesis de Lwena. Su hermano carmelita, Gilberto Hickman, relató que, aun teniendo derecho a escoger otro destino como obispo emérito, Mons. Gonzalo expresó su deseo de quedarse allí “hasta el final de su vida, si fuera posible”.
Un testimonio que sigue inspirando
Años después de su partida, su testimonio sigue inspirando a comunidades eclesiales, misioneros y defensores de la Amazonía. La vida de Mons. Gonzalo López Marañón permanece como signo de una Iglesia sencilla, samaritana y misionera, profundamente unida a los pueblos amazónicos y fiel al Evangelio hasta el final: “Mi corazón está siempre con Jesús y con la gente”.
El Vicariato Apostólico de Sucumbíos viene realizando una serie de actividades para recordar y agradecer la vida, el testimonio y el legado pastoral de Mons. Gonzalo López Marañón. De manera especial, las conmemoraciones tendrán un momento significativo el próximo 9 de mayo, en el contexto de los 100 años del inicio de la evangelización en Sucumbíos, jubileo que el Vicariato celebra durante este año 2026.

* P. Julio Caldeira es misionero de la Consolata y vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM)


