
Los superiores de las circunscripciones y la Dirección General de los misioneros de la Consolata, demás del secretario y del administrador General, se encuentran reunidos en Modjo, Etiopía, para participar en la Consulta intercapitular.
Por Béni Kapala *
El encuentro, que se desarrolla del 5 al 16 de octubre, constituye un espacio de especial relevancia para la vida del Instituto: una instancia de revisión, evaluación y discernimiento que tiene lugar entre dos Capítulos Generales, a mitad del mandato de la Dirección General durante el sexenio. La última Consulta se celebró durante en marzo de 2021 a través de la plataforma Zoom.

La Consulta intercapitular constituye también un espacio importante de gobierno y comunión institucional, en el que la Dirección General y los superiores de las distintas circunscripciones examinan la marcha del Instituto, comparten la realidad de la vida y la misión en los diferentes contextos y buscan juntos caminos para responder a los desafíos actuales de la misión.
Esta edición se desarrolla en Etiopía, justamente el primer país donde nuestro padre fundador, San José Allamano, soñó enviar a sus primeros misioneros.

Para iluminar los trabajos de la Consulta, antes mismo de la ceremonia de apertura, los padres consultores tuvimos la dicha de recibir la visita de Mons. Tesfaye Tadesse Gebresilasie, M.C.C.J., arzobispo de la arquidiócesis de Addis Abeba y presidente de la Conferencia Episcopal de Etiopía. Durante su intervención, expuso un detallado balance sobre la situación pastoral, social e institucional de la Iglesia Católica en aquella nación africana.
Etiopía cuenta con una población estimada de entre 120 y 135 millones de habitantes -el décimo país más poblado del mundo -, donde la comunidad católica constituye una minoría de entre el 1% y el 2%. No obstante, a través de su amplia red asistencial y de promoción humana, la Iglesia impacta de manera directa o indirecta a casi 40 millones de personas.

La presencia social eclesial abarca más de 500 centros educativos (con más de 300 enfocados en la infancia) y más de 100 instituciones sanitarias, centros de atención a la mujer y obras juveniles. Este despliegue convive con un panorama religioso donde predominan la Iglesia Ortodoxa Etíope (43%-45%), la comunidad musulmana (30%-34%) y las iglesias evangélicas (18%).
Mons. Tesfaye Tadesse, quien ya fue Superior General de los misioneros combonianos, su congregación de origen, expresó su sincero reconocimiento a la labor de los misioneros y de las misioneras de la Consolata, presentes en Etiopia desde 1913 e inspirados en la herencia del cardenal Guglielmo Massaia. El arzobispo valoró su trabajo en comunidades como Modjo y en la diócesis de Jimma-Bonga, animándolos a profundizar en la adopción del rito etíope para afianzar un desarrollo parroquial plenamente inculturado.

Asimismo, enfatizó la urgencia de reorientar las estructuras eclesiales hacia las periferias urbanas de Addis Abeba, donde los planes estatales de reestructuración urbana están desplazando a miles de familias trabajadoras.
A nivel institucional, el prelado señaló que la Iglesia Católica en Etiopía aún busca obtener la personalidad jurídica oficial para sus obras de promoción humana y congregaciones. Explicó que persisten reservas gubernamentales respecto a la autonomía en el nombramiento de obispos por parte del Vaticano, sumadas a prejuicios históricos en algunas regiones que asocian erróneamente al catolicismo con conflictos del pasado.

En el ámbito social y formativo, Mons. Tesfaye Tadesse planteó tres ejes prioritarios:
Autosostenimiento económico: Impulsar la generación de recursos locales ante la disminución progresiva de fondos internacionales.
Formación y acompañamiento: Brindar apoyo académico y espiritual a los jóvenes postulantes procedentes de regiones afectadas por conflictos armados (como Tigray y Adigrat).
Diálogo y reconciliación: Fomentar el diálogo interreligioso con las comunidades musulmanas en zonas como Meki, el trabajo ecuménico con las iglesias ortodoxa y luterana, y la educación para la paz ante las tensiones étnicas internas.

La Iglesia católica etíope sufre profundamente por el conflicto armado que actualmente se desarrolla en Tigray, Afar, Amhara, Oromia y otras regiones del país. Recientemente, los obispos de la Conferencia Episcopal Católica de Etiopía (CBCE) han lanzado un llamamiento a la paz y la reconciliación, en el que expresan su preocupación por la grave situación de guerra que atraviesa el país. El conflicto “siembra semillas de odio, resentimiento y venganza que pueden perdurar durante generaciones”. Lejos de resolver las diferencias, la guerra no hace más que profundizar las divisiones y multiplicar los sufrimientos con perdas de vidas humanas y devastaciones en las comunidades.
El programa de la Consulta continuó con un intercambio a cargo de los superiores sobre la vida y la misión en los diferentes países donde los misioneros de la Consolata están presentes.
* Padre Béni Kapala, IMC, Superior Delgado de Venezuela.


