Argentina despide al padre Matteo Pozzo, “el cura del cuerpo y alma”

Fotos: Archivo Consolata Argentina

El misionero de la Consolata ha partido al encuentro del Señor, a quien amó y sirvió. Nacido en Italia en 1930 y misionero en Argentina desde 1977, era conocido por el don de la sanación y por la dedicación en la formación de misioneros.

Por Consolata Argentina

El 17 de septiembre del 2022, en la Casa Regional de los Misioneros de la Consolata de la Región Argentina, en Buenos Aires, se celebró la misa exequial de cuerpo presente del padre Matteo Pozzo, con la participación decenas de misioneros, misioneras y amigos. Tenía 92 años de edad, 64 de profesión religiosa y 59 de sacerdocio.

Sanador y formador de misioneros

El padre Matteo fue conocido por su don de la sanación. Durante su permanencia de más de treinta años en la comunidad de Martin Coronado (Gran Buenos Aires), donde se formaron seminaristas del periodo de Filosofía y luego Novicios, era impresionante ver cada fin de semana las largas filas de gente esperando por el signo de amor visible de Dios Padre, manifestado a través de la imposición de las manos del padre Matteo.

Él nunca se quejó de la cantidad de gente que venía buscando su ayuda. Todo lo contrario, era consciente de su misión de consolar y curar a los enfermos. Miles de personas son testigos y lo recuerdan como un sacerdote sanador, el cura del cuerpo y del alma.

Noviciado Ntra. Señora de Guadalupe en 2007

A lo largo de sus más de cuarenta años de vida misionera en Argentina, la mayor parte de su servicio fue acompañar y cuidar a los jóvenes seminaristas que estaban en la formación de base. Todos los novicios destinados al noviciado latinoamericano en Argentina compartieron un año de sus vidas con él. Padre Matteo supo transmitirles el espíritu de amor al Instituto y al trabajo manual.

Dedicación y amor al trabajo

Su amor y dedicación al trabajo manual era superlativo: trabajaba de lunes a sábado, dando ejemplo de cómo cuidar la huerta, el quintal de árboles frutales y el jardín del inmenso terreno del noviciado Nuestra Señora de Guadalupe, en Martín Coronado.

Personalmente, al principio no entendía su fuerte insistencia al trabajo manual. Con el tiempo comprendí que el misionero también se forma a través del trabajo intenso, no solamente para mantener la comunidad, sino también para comprender que la vida se va moldeando y transformando por el sudor y el esfuerzo.

Su generosidad fue también admirable: todo lo que tenía y recibía, lo compartió siempre con la Región Argentina y con los misioneros.

Amor a Argentina

La sobrina del padre Matteo, que se encuentra en Italia, nos dijo el día de su fallecimiento: “el tío quiso quedarse en Argentina, porque amaba Argentina”.

Misa de exequias del padre Matteo Pozzo

Respetando su gran amor por el pueblo argentino y su deseo, padre Matteo descansa en paz en el cementerio cercano al santuario de la Virgen de Luján (Provincia de Buenos Aires), junto a otros misioneros que fueron sus compañeros de misión, como fue el P. Ricci, a quién Mateo apreciaba mucho por su puntualidad en el trabajo y en las cosas de la vida y el P. Alejandro Busnello, quien fue su mejor amigo y a quién extrañó mucho.

Padre Mateo ya está en la casa del Señor con su amada Consolata. Sin duda, desde el cielo seguirá rezando e intercediendo por los ancianos, los enfermos, los niños y los pobres, como él siempre proclamaba en alta voz durante las celebraciones de la Eucaristía y en la oración comunitaria.

Qué el P. Mateo Pozzo descanse en paz, junto a todos sus enfermos sanados que lo precedieron y seguramente lo estaban esperando en el cielo. Siempre recordaremos su entrega, su alegría y su dedicación amorosa, porque el amor bien vivido es eterno.

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