Camboya: Primer joven de etnia Phnong ordenado sacerdote católico

La Iglesia católica de Camboya celebra la ordenación sacerdotal del primer joven de la etnia Phnong. Según la información de la Agencia Fides, con una procesión, de música, cantos y danzas tradicionales Phnong, la población ha acompañado al joven hasta la iglesia, para el “regalo a Dios de un joven Phnong”.

“Como sacerdote, uno está llamado a servir, a dar su vida y a distribuir los sacramentos de Dios para los católicos”, ha dicho por su parte Bun Hong Prak, el nuevo sacerdote. En la Santa Misa del rito de ordenación, Mons. Olivier Schmitthaeusler, Vicario Apostólico de Phnom Penh, ha dicho con alegría: “Va tomando forma el anuncio del Evangelio en una zona remota”.

La ceremonia de ordenación tuvo lugar el 29 de junio en la iglesia de San Juan Bautista de la comunidad de Busra, en la provincia de Mondulkiri, situada en el noreste de Camboya, a más de 500 km de la capital, Phnom Penh. Esta zona está habitada principalmente por la minoría étnica Phnong. El nuevo sacerdote Bun Hong Prak, nacido en esta comunidad, declara: “Dios me llamó y me eligió en su grupo de sacerdotes para servirle a Él y a la comunidad. Ahora me ha bendecido, a través del Obispo, para darme la fuerza de servir a la Iglesia en el futuro”.

En su homilía, Mons. Schmitthaeusler ha declarado: “Como San Pedro y San Pablo son modelos para nosotros, dejemos que el Espíritu nos conduzca a predicar el Evangelio: seguir la voluntad de Dios, anunciar a Jesucristo, Hijo de Dios, corriendo con fe hacia nuestra meta: la vida eterna”. Además el Obispo ha dicho que “el sacerdote no recibe una misión o una responsabilidad como un simple trabajo, sino que toda su vida está consagrada por Jesucristo mismo. Participa en la vida de Jesús, y es sacerdote durante toda su vida”.

Han asistido a la celebración 52 sacerdotes de tres diócesis, y el Obispo ha pedido a todos los sacerdotes que “animen, acojan y sean modelo para el nuevo sacerdote, para vivir en fraternidad como familia en Jesucristo y estar unidos en Dios”.

Monseñor Olivier Schmitthaeusler ha recordado además las características de la vida sacerdotal: ser alter Christus; formar parte de la familia de los presbíteros; escuchar y anunciar la Buena Nueva; tener una vida de oración; dispensar los Sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Reconciliación; y, finalmente, sacrificar toda la vida como Jesucristo.
El Obispo ha querido agradecer al P. Bun Hong Prak su camino realizado con amor, y ha dado también las gracias a la gran familia católica de Camboya, anunciando que en septiembre de 2022, el Vicariato Apostólico de Phnom Penh acogerá a tres nuevos diáconos del Seminario Mayor San Juan María Vianney.

Don Bun Hong Prak, décimo sacerdote camboyano que presta servicio pastoral en los tres distritos eclesiásticos de Camboya, ha declarado: “Quiero compartir la Buena Nueva con la gente que me rodea, para dar a conocer mejor a Jesús y el amor de Dios por toda criatura”.
La comunidad de San Juan Bautista en Busra comenzó con 15 familias Phnong que eligieron la fe católica cuando huyeron a Vietnam durante la guerra civil en Camboya. Allí se convirtieron del animismo al catolicismo y recibieron el bautismo a manos del padre Jean Moriceau, MEP. Posteriormente, regresaron a Camboya con 10 familias que se instalaron en Busra y otras 5 en Dak Dam.

En 1996, un joven voluntario francés, Vincent Sénéchal, llegó a Busra y encontró a los católicos. En ese momento, la comunidad necesitaba sacerdotes que la visitaran y celebraran la misa.

En la actualidad, la parroquia de Busra cuenta con más de 300 católicos, la mayoría de los cuales son agricultores. En esta parroquia, una joven también se hizo religiosa en la congregación de las Hermanas Amantes de la Cruz, un instituto diocesano de la prefectura de Kampong Cham.

La primera comunidad católica de Camboya fue fundada en 1555 por misioneros portugueses. Durante el régimen de Pol Pot, en 1975-1979, la comunidad fue completamente destruida, tanto en términos de infraestructura como de recursos humanos. Todos los obispos, sacerdotes, clérigos, laicos y un gran número de católicos fueron asesinados y todos los misioneros extranjeros expulsados del país. Después de la guerra, los católicos experimentaron un nuevo comienzo.

En 2001, cuatro jóvenes camboyanos fueron ordenados sacerdotes por primera vez en Camboya. En la actualidad, la Iglesia camboyana cuenta con unos 20.000 católicos, 10 sacerdotes camboyanos y unas 10 religiosas jemeres.

Fuente: Agencia Fides

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