“Consolad, consolad a mi pueblo”: el Evangelio de la Consolación

Este versículo del libro del profeta Isaías (40,1) está en el corazón de la identidad carismática de los misioneros y de las misioneras de la Consolata. El tema fue objeto de reflexión en el tercer día de la Conferencia Murang’a 2, organizada por las dos Direcciones Generales de IMC-MC y celebrada a través de la plataforma Zoom durante toda esta semana. 

Por Assessoria de Comunicación – Murang‘a 2

El mundo parece realmente encogerse cuando se mira a través de las posibilidades que nos ofrece la interconexión. Están fielmente pegados a las pantallas de su PC los misioneros y misioneras de Mongolia y Corea, a la hora en que deberían ir a dormir. Al mismo tiempo que desde Bolivia, Brasil o Colombia, otros tantos nos acompañan desde los fríos amaneceres ya que allá están en pleno invierno. Desde Europa, con cinco o siete horas adelantados en los husos horarios, no es fácil ser puntual. Hay que renunciar a la siesta de la tarde y luchar contra el fuerte calor de las 2 de la tarde en el verano de junio.

En la agenda de este miércoles, 15 de junio, un imperativo: “Consolad, consolad a mi pueblo” (Is 40,1). Nos ilumina la lectura de este texto bíblico de Isaías la Dra. Laura Verrani, teóloga, esposa y madre, que se ocupa, entre otras cosas, de la catequesis bíblica de la diócesis de Turín y colabora estrechamente con el Centro Misionero Diocesano. Recorriendo el texto (Is 40, 1-11) casi palabra por palabra, nos pone en evidencia varios aspectos.

Laura Verrani, teóloga dedicada a la catequesis bíblica en la diócesis de Turín (Italia).

En primer lugar es dramática la situación de desolación y tribulación en la que se encontraba el pueblo de Israel en el momento en el que se pronuncia este mensaje de consolación. Es como si se dijera. «no hay situación de sufrimiento a la que no pueda llegar un mensaje de esperanza».

En segundo lugar el mensaje no lo entrega a una voz aislada y, aunque la primera fuera la de Dios, el libro de la consolación de Isaías comprende una pluralidad de voces que, en armonía entre sí, irrumpen en la vida de los destinatarios.

En tercer lugar el contenido de este mensaje está repleto de esperanza: invita a recuperar el aliento, literalmente a respirar de nuevo, a volver a la vida en una medida superabundante, multiplicada en comparación con la carga de sufrimiento que se llevaba y que ya ni siquiera merece la pena recordar.

Por último este mensaje de consuelo no se dice en voz baja: ¡hay que gritarlo! (v.9), Este anuncio irresistible debe “romper” los muros, las defensas y la sordera. Y, anotación interesante, no hay especialistas designados para transmitirlo: ¡a veces éste viene de quienes menos esperamos!

El tema así desarrollado suscita algunas preguntas en la asamblea, a las que se deja un espacio adecuado antes de concluir el enlace. Muy importantes fueron los puntos de reflexión y oración que Laura Verrani nos ofreció precisamente a nosotros, los hijos de la Consolata. Grande fue el aprecio que suscitó esta lectura emocionada de Isaías: los numerosos mensajes, provenientes de todas las latitudes, lo decían con claridad.

Experiencias de consolación

Hna. Stefania Raspo, MC, que trabaja en Bolivia, trajo varias imágenes recogidas de las diferentes presencias y obras de consolación de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata en el mundo. A lo largo de los años, el carisma se ha enriquecido y se ha mantenido vivo y encarnado en tantos pueblos, culturas y contextos de América, África, Europa y Asia.

Además, pudimos escuchar una serie de testimonios compartidos por personas, familias y comunidades que han experimentado en sus vidas la consolación de Dios en el encuentro con nuestros misioneros y misioneras en Venezuela, Mozambique, Mongolia, Kenia, Perú, Italia, entre otros.

Trabajo en grupo

En la segunda parte del encuentro, se vuelven a convocar los mismos grupos virtuales de los días anteriores con la tarea de identificar opciones y actitudes para hacer concreta la consolación en el mundo de hoy. La hora disponible pasa volando y apenas es suficiente para dar la palabra a todo el mundo. Lastimosamente quizás, termina en este día la experiencia de los grupos a la que nos habíamos acostumbrado.

El jueves,16, último día del evento, la Comisión coordinadora ayudará a los más de 650 participantes (padres, hermanas, laicos y laicas de la Consolata) a hacer una síntesis y ofrecer algunas perspectivas concretas para el futuro.

El sentimiento general es que estamos viviendo un momento muy especial de la Familia, como realmente quería el Fundador, el Beato José Allamano. Recordar la metodología misionera construida en las Conferencias de Muranga en 1904 por los pioneros de la Misión en Kenia nos da la sensación de estar sentados en torno a un “fuego” común que nos une y nos “calienta” en el mismo carisma, precisamente en el año dedicado al cofundador, el canónigo Santiago Camisassa, fiel colaborador del Padre Allamano en la fundación del Instituto a los pies de Nuestra Señora Consolata en su Santuario de Turín donde comenzó esta preciosa historia de consolación.  Todo ello en las vísperas de la Fiesta de nuestra querida Madre Consolata que celebraremos el 20 de junio.

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Tercer día, 15 de junio
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