El servicio en un mundo de negocios Diaconado como Ministerio

El misionero de la Consolata Jonathan Acuña, fue ordenado diácono el pasado 11 de diciembre, en Florencia.

Por Salvador Medina *

De pié, en  la mañana del sábado 11 de diciembre del año 2021, un representativo grupo de jóvenes, Religiosos de varias Congregaciones, clero diocesano y miembros del Instituto de la Consolata, junto con la Comunidad parroquial, acompañamos a Jonathan Enrique Acuña Paula (*1989), joven Misionero de la Consolata, de Chaparral Tolima, en la celebración de su Diaconado, conferido por Mons. Joaquín Pinzón, obispo en el Vicariato de Puerto Leguízamo – Solano, en el Putumayo colombo-ecuatoriano-peruano.

El servicio como horizonte: propuesta – respuesta

No es muy común escuchar que alguien consagra, dedica, su vida para el servicio de los demás, especialmente de los que no tienen con qué pagar, en una sociedad utilitarista, marcada por una economía de libre mercado, competitiva y sin corazón, en la que todos quieren ganar mucho, rápido y fácil. Exactamente de eso fuimos testigos los que estábamos presentes en el templo del barrio el Torasso, en Florencia Caquetá, la puerta de la amazonia colombiana, cuando, con voz decidida se escuchó un llamado: “preséntese el que va a ser ordenado Diacono (servidor), Jonathan Acuña Paula” e inmediatamente resonó en la bóveda del templo un decidido y entusiasta: “!Aquí estoy!”.

Una propuesta, entendida como vocación o llamado, atendida por Jonathan  desde niño, cuando entró al Seminario de Ibagué para terminar su bachillerato y, más tarde, pasando por la formación salesiana, enrolándose en la Pastoral Juvenil arquidiocesana. A partir del 2009, después de vivir el “Año Misionero” con la Animación Misionera Juvenil y Vocacional de los Misioneros de la Consolata, en la Región Colombia. Como integrante de un “equipo de vida y misión”, combinando con los estudios requeridos para la formación sacerdotal y misionera, cursados en la Universidad Javeriana de Bogotá, fue dedicando sus días, horas y minutos a investigar, inspirar, animar e implementar, siempre como un servicio construido en equipo, los diferentes Proyectos pedagógicos, espirituales, sociales y ecológicos, ofrecidos en diferentes contextos urbanos, rurales, amazónicos, pastorales, educativos y socio-políticos entre otros, algunos de los más destacados: el de “Otro mundo Posible”, el AguaPaneLazo, el Pa’EscuArte, el de Misión: murales por la paz, etc.

Servicio inspirado en la Palabra y la Mesa

La comunidad de fe, de la parroquia Corazón Inmaculado de María, atenta a la Palabra proclamada en la liturgia diaconal y reflexionada, desde el pulpito, por el Obispo, presidente de la celebración, pudo ir relacionado e iluminando la realidad de la vida con el Ministerio diaconal y su significado en el pasado y presente de la Iglesia:

Ante la pregunta del obispo: ¿Y, qué es el Diaconado?, escuchamos su respuesta: un Ministerio que surge en la Iglesia de los orígenes, como respuesta a necesidades surgidas. Ministros de la Palabra o del Evangelio y de las Mesas de los pobres y las viudas, o sea de la caridad, según los Hechos de los Apóstoles.  Seres humanos, seguidores de la Buena Nueva del Reino de Dios, apasionados por la gente, especialmente los más pobres y necesitados y por Dios y su Proyecto, la vida con calidad o en abundancia.

Este es el mensaje para Jonathan y toda la comunidad presente. Todos al servicio de la Palabra de Dios y de las mesas del pan partido, repartido y compartido, al estilo y con el espíritu de los Misioneros de la Consolata, anunciadores del Evangelio y promotores de la vida en todas sus manifestaciones, con esa impronta planetaria y alter mundialista, como lo busca y propone el proyecto “Otro mundo posible”, de la Animación Misionera Juvenil y Vocacional.

Dentro de ese espíritu misionero la palabra siempre será la Palabra de Dios y no la del misionero, donada y confiada por Él, como en el caso de Jeremías escogido desde el seno materno y, a pesar de sus resistencias,  empoderado y enviado como Profeta al mundo de los gentiles, más allá de las fronteras culturales y religiosas de pueblo de Israel, acompañado, defendido y consolado por el mismo Dios en el ejercicio de su ministerio.

Esa Palabra, como diaconía, viene proclamada en contextos diferentes: amazónicos, urbanos periféricos, fronterizos, juveniles, hostiles y acogedores, etc. Tiene, insiste el Obispo, algunos matices comunes y diferenciales, comparada con las otras palabras: es voz que anuncia y denuncia y en ese sentido es profética, que se torna compromiso, lo que le da poder y autoridad. Como toda palabra, necesita alguien que la posea, la transmita, la “haga amanecer”, como dice el pueblo  Murui de la Amazonía.  Al mismo tiempo, verbo y silencio,  cercanía  e intimidad, compañía y consolación.

Cuando la palabra pasa de ser pronunciada y escuchada a la acción, es cuando se torna servicio, diaconía en las mesas de la solidaridad y de la eucaristía, mesas de la compasión misericordiosa. En palabras de Mons. Joaquín, una mesa articulada en una tríada con M: misión, mesa, misericordia, que hace presente el Reino de Dios y construye la fraternidad universal.

A los 70 años

Una Ordenación diaconal, a los 70 años de presencia misionera de la Consolata en este territorio del Caquetá – Putumayo, nos invita a agradecer el pasado de tantos actores de la misión que por aquí han pasado y  que se unen desde el paraiso, celebrar el presente con la alegría y la satisfacción de la misión cumplida y esperar, aunque contra algunas desesperanzas, en un futuro nuevo para la creación en la Amazonía y toda la humanidad. Linda oportunidad para responder ese: ¡“Aquí estoy”, dispuesto a continuar y a servir.

Al salir del templo, después de tan solemne liturgia e invitación a continuar la misión del buen Dios, tres imágenes, parte del Proyecto creado entre Cristhian, pintor popular argentino y el nuevo Diácono Yonathan, “Murales por la Paz”, nos enfocan el camino para continuar:  una reconociendo los esfuerzos por la paz, la justicia, el perdón y la  reconciliación, de tatos misioneros implicados en estos procesos, en medio de la desaforada colonización y la explosiva violencia estructural; otra plasmando el Anuncio explícito del Señor Jesús y sus procesos de evangelización, al servicio de personas e Iglesias locales con identidad y madurez suficiente como para volverse, ellas mismas, misioneras, en salida permanente; una tercera imagen llamado la atención sobre la importancia y el valor de la Educación en los procesos de evangelización, conscientes, como siempre han estado los Misioneros de la Consolata, desde los inicios de su existencia, en su método de evangelización, basados en las orientaciones del Bienaventurado Fundador, José Allamano, de las aprobaciones de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que la educación es el camino para la promoción humana, la transformación de la realidad y la liberación integral. Salvador Medina, Misionero de la Consolata, en Colombia.

* Salvador Medina, Misionero de la Consolata en Colombia

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