Fallece el padre Gaetano Mazzoleni, pionero de la pastoral indígena y defensor de los pueblos amazónicos

Padre Mazzoleni en Congreso Misionero en Roma, 2019 – Foto: Julio Caldeira IMC

Antropólogo, educador y misionero de la Consolata, dedicó 45 años de su vida a caminar con los pueblos indígenas de Colombia, defendiendo su identidad, cultura y territorio. Falleció el 14 de agosto de 2026 en Italia, dejando una profunda huella en la Iglesia amazónica y en la pastoral indígena latinoamericana. Su misión quedó reflejada en una frase que repetía con frecuencia: “El río une… no divide”.

Por Julio Caldeira IMC *

El padre Gaetano Mazzoleni, misionero de la Consolata, falleció el 14 de agosto de 2026 en Alpignano, Italia, a los 89 años de edad. Había vivido 67 años de profesión religiosa y 61 años de sacerdocio. Su nombre está estrechamente ligado a la historia de la evangelización de la Amazonía colombiana y al acompañamiento de los pueblos indígenas durante más de cuatro décadas.

Nacido el 1 de marzo de 1937 en Lecco, Italia, ingresó al noviciado de los Misioneros de la Consolata en 1957 y fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1964 en Turín. Un año después, el 11 de septiembre de 1965, llega a la Amazonía colombiana, país que se convertiría en el principal escenario de su vida misionera por 45 años.

Padre Gaetano Mazzoleni IMC en el Caquetá y Putumayo – Fotos: Archivo IMC Colombia
Una vida entregada al Caquetá y Putumayo

Los primeros años de su ministerio misionero transcurrieron en Florencia, Caquetá, donde ejerció como vicario y docente entre 1965 y 1967. Fue precisamente en esos años cuando comenzó a descubrir la realidad amazónica. En 1967 fue destinado a Puerto Leguízamo, en el Putumayo, iniciando una relación profunda y duradera con la región y sus habitantes. Años más tarde recordaría que fue allí donde nació su gran amor por la Amazonía y por los pueblos indígenas que la habitan.

Su presencia en Puerto Leguízamo se desarrolló en tres etapas. La primera entre 1968 y 1970, cuando fue párroco e inspector de educación. La segunda durante los años noventa. Y la tercera entre 2002 y 2011, período en el que acompañó diversos procesos pastorales, sociales y educativos en el Vicariato Apostólico.

En total, pasó más de quince años de su vida en Puerto Leguízamo, en la tríplice frontera entre Colombia, Ecuador y Perú, compartiendo la cotidianidad de las comunidades amazónicas, recorriendo los ríos, visitando las comunidades indígenas y acompañando el crecimiento de la población.

Quienes lo conocieron recuerdan también una expresión que repetía con frecuencia para describir el sentido de la misión en las fronteras amazónicas: “El río no nos divide, sino que nos une”. Con esta frase resumía su convicción de que los ríos amazónicos, más que separar territorios y naciones, son caminos de encuentro entre pueblos, culturas e Iglesias hermanas, y un espacio privilegiado para la evangelización y la fraternidad.

Pionero de la pastoral indígena

La obra por la que más será recordado es, sin duda, su compromiso con los pueblos indígenas del Caquetá y Putumayo. Por encargo de monseñor Angelo Cuniberti, entonces vicario apostólico de Florencia, asumió la dirección del Centro Indigenista del Caquetá, una iniciativa destinada a responder a las necesidades de salud, educación, promoción y defensa de los pueblos originarios. Desde esta responsabilidad coordinó una amplia red de escuelas indígenas y desarrolló programas educativos innovadores para los pueblos coreguaje, inga y murui.

Su objetivo era claro: que los pueblos indígenas fueran protagonistas de su propio futuro. Para ello impulsó procesos de formación de maestros indígenas bilingües, fortalecimiento de las organizaciones comunitarias y reconocimiento de los territorios ancestrales.

Convencido de que la misión exigía comprender profundamente las culturas amazónicas, realizó estudios de antropología en Bogotá y posteriormente en Washington. Su formación académica se convirtió en una herramienta al servicio de la evangelización y del diálogo intercultural.

Visita a Alpignano durante el Capítulo General 2023 – Foto: Julio Caldeira
Un referente para la Iglesia colombiana y latinoamericana

Su experiencia y compromiso llevaron a la Conferencia Episcopal de Colombia a confiarle la dirección de la Sección de Minorías Étnicas, cargo que desempeñó entre 1987 y 1992. Posteriormente volvió a asumir responsabilidades en la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal entre 1996 y 2000. Desde allí promovió una pastoral indígena y afrocolombiana inspirada en las orientaciones del Concilio Vaticano II y de las conferencias generales del Episcopado Latinoamericano.

Su trabajo también estuvo vinculado a los primeros procesos de reflexión de la teología indígena en América Latina. Recordaba con frecuencia su participación en el encuentro de Melgar, Colombia, en 1968, considerado uno de los hitos fundacionales de la pastoral indígena latinoamericana, y en diversos encuentros indígenas y amazónicos.

Padres Luis Duravía, Gaetano, Mons. Luis Augusto Castro, Ariel Hoyos y Claudio Brualdi IMC – años 80
Una voz profética para la Amazonía

Durante el proceso del Sínodo para la Amazonía, celebrado en 2019, el padre Mazzoleni ofreció uno de los testimonios más significativos de su vida misionera. Al recordar los 45 años vividos en la Amazonía colombiana, evocó las palabras de su madre antes de partir hacia América Latina: “Mi madre me recomendó que quisiera mucho a esa gente. Eso fue lo que me guió durante estos 45 años. Me ayudó a comprender a la gente, me ayudó a caminar con la gente y a querer a esa gente”.

Para él, la clave de toda acción misionera era precisamente esa cercanía humana y espiritual. “Si un misionero no se acerca con estos sentimientos, es muy difícil comprender este mundo que se llama Amazonía”, afirmaba.

Compartir en 2019 (en italiano)

En otra reflexión, realizada tras el encuentro del papa Francisco en enero de 2018 con los pueblos amazónicos en Puerto Maldonado, destacó que los pueblos indígenas representan una escuela de vida para la humanidad contemporánea.

Según Mazzoleni, las comunidades amazónicas enseñan a distinguir entre lo necesario y lo superfluo, a vivir en armonía con la naturaleza, a valorar la vida por encima de la acumulación y a comprender que los bienes de la creación están para ser compartidos y no para ser apropiados.

Una herencia que permanece

Después de servir en Colombia, Ecuador, Venezuela y R.D.Congo, el padre Gaetano regresó definitivamente a Italia, donde pasó sus últimos años en la residencia Beato Giuseppe Allamano de Alpignano.

Sin embargo, su corazón permaneció siempre en la Amazonía. Quienes lo conocieron recuerdan a un hombre sencillo, apasionado por la misión, profundamente respetuoso de las culturas indígenas y convencido de que la evangelización solo es auténtica cuando se realiza caminando junto a los pueblos.

Su legado permanece vivo en las comunidades indígenas que acompañó, en los líderes que ayudó a formar, en los procesos de etnoeducación que impulsó y en la memoria agradecida de la Iglesia amazónica de Colombia. El padre Gaetano Mazzoleni fue, ante todo, un misionero que hizo suyo el consejo recibido de su madre: amar profundamente a la gente. Y desde ese amor construyó una vida entera al servicio de la Amazonía.

Dos generaciones de misioneros en la Amazonía: P. Fernando Flores y P. Gaetano Mazzoleni – Foto: Julio Caldeira IMC
Breve biografía
  • Nació el 1 de marzo de 1937 en Lecco, Italia.
  • Profesión religiosa como Misionero de la Consolata: 2 de octubre de 1958, en Certosa di Pesio
  • Profesión perpetua: 2 de octubre de 1962, en Turín.
  • Ordenación diaconal: 4 de octubre de 1964.
  • Ordenación sacerdotal: 19 de diciembre de 1964, en Turín.
  • Servicio misionero y pastoral:
  • 1965 – 1967: Vicario y docente en Florencia (Caquetá, Colombia).
  • 1967 – 1968: Párroco e inspector de educación en El Doncello (Caquetá).
  • 1968 – 1970: Párroco e inspector de educación en Puerto Leguízamo (Putumayo).
  • 1970 – 1971: Párroco en El Paujil (Caquetá).
  • 1971 – 1973: Director del Centro Indigenista del Caquetá y administrador del Vicariato Apostólico de Florencia.
  • 1973 – 1976: Estudios de especialización en Bogotá y posteriormente en Washington, donde profundizó su formación antropológica.
  • 1977 – 1981: Director del Centro Indigenista del Caquetá y profesor del CEPAF.
  • 1983 – 1984: Misionero en la República Democrática del Congo.
  • 1985 – 1987: Servicio de animación y pastoral en Italia y Venezuela.
  • 1987 – 1992: Director de la Sección de Minorías Étnicas de la Conferencia Episcopal de Colombia.
  • 1993 – 1994: Pastoral indígena en Ecuador.
  • 1994 – 1996: Párroco en Puerto Leguízamo.
  • 1996 – 2000: Director de la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal de Colombia.
  • 2002 – 2011: Tercera etapa misionera en Puerto Leguízamo, acompañando comunidades indígenas y procesos pastorales de la Amazonía colombiana.
  • 2012 – 2018: Formador y agente pastoral en el Seminario Teológico de Bravetta, Roma.
  • 2018 – 2022: Colaborador del Museo, Biblioteca y Centro de Animación Misionera de la Casa Madre de los Misioneros de la Consolata en Turín. También ejerció servicio pastoral en la comunidad.
  • 2022 – 2026: Residencia en Alpignano, Italia.
Años 70 en Bogotá, Colombia
Octubre de 2019 en Roma, Italia

* P. Julio Caldeira es misionero de la Consolata en la Amazonía colombiana, vicepresidente de la REPAM y miembro del Consejo de Comunicación del CELAM

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