Luis Augusto Castro por detrás de las palabras

Mons. Luis Augusto Castro Q. imc – Fotos: Archivo IMC Colombia

Aquí trataré de mi contacto con Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, Misionero de la Consolata. Una persona sencilla, inteligente, astuta, risueña, pero, sobre todo humana. Basta con verlo para que te surjan un montón de preguntas.

Por Juan Camilo Romero Perdomo *

¿Quién es y por qué es tan importante? Esta es una de las preguntas que le he escuchado a varias personas. Yo mismo me la hice al verlo de lejos y luego, con solo escuchar su nombre logré identificarlo. Pero la razón de su fama, no son los títulos alcanzados o los libros que ha escritos, que en realidad si son muchos.

Fe misionera, fe de primera

Mons. Luis Augusto Castro Quiroga, tal vez muchos ya sepan quién es, tan solo al escuchar su nombre.

Para quienes no lo conocen diré, de forma breve, qué cargos ha ocupado: fue, dos veces, presidente de la Conferencia Episcopal colombiana,  Arzobispo de Tunja, obispo del Vicariato de San Vicente – Puerto Leguízamo, presidente la Comisión de Conciliación Nacional, Superior Regional en Colombia y Consejero General del Instituto de los Misioneros de la Consolata, al cual pertenece.

Pero no hablaré de los títulos obtenidos en su vida, sino de mi apreciación personal, desde algunos de sus muchos libros, que he que he podido leer.

Leyendo 4 de sus tantos libros, pude tener una percepción más cercana de cómo es él. Me bastó ver sus textos para entender que, no solo es un sacerdote, sino un gran teólogo y admirador de la divinidad de Dios en las cosas más simples y sencillas. Es por eso que algunos de sus textos son tan fáciles de entender, hasta para un niño.  

Sencillez profunda

En la sencillez de sus obras se ve reflejado la capacidad que tiene este hombre para dar a conocer el Reino de Dios, al mejor estilo de Jesús, utilizando las cosas de su entorno y de su comunidad para simplificar su discurso, aunque vaya cargado de una profunda y gran reflexión teológica, que bien podría no ser muy fácil de entender para una persona sin grandes conocimientos teológicos.

Él hace posible la comprensión simple y profunda para cualquier lector, desde uno que no tenga grandes estudios y otro con todos los títulos posibles. Todos pueden entender el mismo mensaje. Es, en esa sencillez que encontré el valor de esta persona a quien puedes pedirle una conferencia sobre la misión y su audiencia puede ser grandes teólogos o personas de lo mas sencillas y poco estudiadas y confió fielmente en que a ambos tipos de audiencia le será fácil entender su conferencia.

En los pocos días que pude compartir con él, también me pude dar cuenta de su cercanía y amabilidad para hablar con las personas, llevando una conversación muy amena, sencilla y sincera, pero también muy cargada de información y reflexiones que te pueden llevar a cuestionarte cosas de tu vida.

Además, es un hombre muy jocoso, tiene un cuento, un chiste o una anécdota para cada situación y no duda en hacerla conocer. Así nos ha sacado grandes sonrisas, cualidad que también aprovecha para que sus libros no aparezcan tan cargados de información y aburridos.

Resulta muy interesante y ameno ir leyendo unos análisis o reflexiones teológicas muy profundas y encontrarse con una anécdota que, aunque divertida y sencilla, te lleva de una forma simple a reflexionar sobre todo lo que estas leyendo.         

Sin duda algunas, Mons. Luis Augusto Castro Quiroga, muestra el dicho que, “entre más se estudie mas humanos y cercanos a los demás debemos ser”. Siempre estar para servir y corregir de una manera sencilla y amigable. 

* Juan Camilo Romero Perdomo, es un joven en Año Misionero, con el Equipo de Animación Misionera Juvenil y Vocacional (AMJV), en el Centro de Misión y Culturas, de lo Misioneros de la Consolata, en Bogotá – Colombia

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