Padre Couto recibe el honor del 2º Grado de la Orden “Samora Machel”

El Padre Filipe José Couto, Misionero de la Consolata, recibió del presidente de la República de Mozambique la distinción del Segundo Grado de la Orden de Samora Machel “en reconocimiento por los destacados servicios prestados para el desarrollo y la consolidación de la Nación de Mozambique”.

Por Pedro José Louro *

Hay personas que trabajan en silencio, cuya presencia pasa casi desapercibida por los medios de comunicación y que no frecuentan las redes sociales. No se trata de una elección hecha para mantenerse oculto de los demás, sino para destacar la dedicación y el compromiso con lo más importante. Sin embargo, en ocasiones, su presencia y sus acciones se destacan sobre todo por la generosidad y la amabilidad que marcan sus vidas.

Estamos hablando del Padre Filipe José Couto, misionero de la Consolata, que el pasado 22 de septiembre, recibió del Presidente de la República de Mozambique la condecoración del Segundo Grado de la Orden de Samora Machel (Primer Presidente del país) “en reconocimiento de los destacados servicios prestados para el desarrollo y la consolidación de la Nación de Mozambique”. La ceremonia tuvo lugar en privado y no fue publicado en los medios de comunicación.

Padre Filipe Couto nació en Unango, Niassa, una provincia del extremo noroeste de Mozambique, el 30 de enero de 1939. Después de aprender su oficio de zapatero, reparó zapatos de “medio mundo” a su alrededor. Pero el honor que recibió no fue en reconocimiento a la fabricación de zapatos para usar en sus pies. De hecho, después de haber abandonado su profesión, Filipe decidió ser sacerdote misionero haciendo su profesión religiosa en la Congregación de los Misioneros de la Consolata en 1963 y en 1969, en Vila Cabral (hoy Lichinga), fue ordenado sacerdote. Su formación sacerdotal y misionera se hizo en Europa (Portugal, Italia y Alemania), pero este itinerario internacional, que lo mantenía geográficamente alejado de su pueblo, no lo separaba de su destino. Persona sensible a la vida y al sufrimiento de sus compatriotas, comprometido con la lucha por la libertad y el progreso humano, el Padre Felipe cambió su modelo de zapatos y se convirtió en un eficiente artesano de la fe, la libertad y la educación.

De regreso a África, se estableció en Tanzania, donde se convirtió en el promotor del movimiento de independencia de Mozambique, una posición que lo obligó, durante mucho tiempo, a distanciarse de su familia religiosa. Pero su presencia como sacerdote entre los anticlericales, “creyente entre los ateos”, marcó profundamente el destino de la nación mozambiqueña. La decisión de convertirse en “compañero” en momentos significativos de la historia contemporánea de su país, no le ha ahorrado contrastes y malentendidos, pero es sin duda una de las razones del reconocimiento que ahora recibe junto con otros 1.259 veteranos de la Lucha por la Liberación de Mozambique, que logro su independencia en 1975.

Regresó al Instituto Misioneros de la Consolata en 1988 y durante cinco años enseñó teología en el Instituto Misionero de Londres (MIL) en Inglaterra y luego durante tres años filosofía en Morogoro, Tanzania.

En 1995 el padre Filipe fue invitado a servir a la Iglesia local en su país de origen. En la ciudad de Beira (centro de Mozambique), junto con su cohermano, el P. Francisco Ponsi. Dio una gran e incansable contribución a la fundación de la Universidad Católica de Mozambique (UCM), de la que llegó a ser el primer Rector (1995-2007). En ese momento de la historia, esta institución tuvo el gran mérito de descentralizar la educación superior hasta entonces concentrada casi exclusivamente en la capital Maputo, para hacerla accesible incluso a las regiones más remotas del país, respondiendo localmente a las necesidades educativas más urgentes.

En 2007, tras haber completado su servicio en la Universidad Católica, el Presidente de la República le confió el legado de su “compañero de vida y de armas”, el Dr. Brazão Mazula, para que continuara como Rector de la Universidad Estatal Eduardo Mondlane, cargo que ocupó durante los tres años siguientes.

* P. Pedro José Louro, IMC, es Secretario General. Publicado en el sito www.consolata.org

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