
Nacido en 1966 en Manizales (Caldas), Colombia, el misionero de la Consolata, Padre Ferney de Jesús Nicán Londoño, de 59 años, es hijo de Ramón y Ana Ligia. En este video, grabado en Roma en mayo de 2025 durante el curso de formación continua (G25), con motivo de su 25 aniversario de ordenación, el religioso agradece a Dios por permitirle «servirle en la Iglesia para el bien de los más necesitados en todo el mundo».
Por Jaime C. Patias *
Según el sacerdote, quien actualmente trabaja en Medellín, la misión «es un proyecto confiado a los misioneros de la Consolata con el propósito y la intención de acompañar y construir el plan de Dios dentro de las comunidades. Un proyecto en el que todos podamos vivir juntos en paz, justicia y fraternidad, construyendo una familia universal».
El padre Ferney deja un mensaje para la juventud mundial, animándolos a «crear un proyecto de vida y esperanza para toda la humanidad, donde todos podamos vivir como una sola familia, la familia de Dios, donde desaparezcan la injusticia y todo lo que causa muerte y dolor. Esto es porque Dios nos ha bendecido con la paz y tantas bendiciones para que todos podamos ser hombres y mujeres nuevos».
En este sentido, recuerda su encuentro con los misioneros de la Consolata en Manizales cuando era niño. Allí conoció al padre Ezio Roattino, al padre Domenico Galbuzara, al padre Ezio Parolin y a muchos otros misioneros (Gerardo Bottacin, Antonio Marini), quienes lo guiaron a través de su testimonio y su labor. «Fue allí donde descubrí el hermoso estilo de vida de los misioneros de la Consolata. Después de terminar la primaria y la secundaria, me uní a esta maravillosa comunidad», expresó el misionero con satisfacción.
El padre Fernay completó su formación básica en Colombia y su especialización en España antes de ser ordenado sacerdote el 23 de octubre de 1999. Posteriormente, viajó a Kenia, donde trabajó durante dos años en la misión de Loyangallani, al norte del país. Al regresar a Colombia, dedicó tiempo a la labor misionera en diversas comunidades. El sacerdote expresa su alegría por la oportunidad de «vivir este tiempo de gracia en el Año de la Esperanza y la Misericordia, en el que Dios nos concede tantas bendiciones para construir su plan».
* Padre Jaime C. Patias, IMC, Oficina de Comunicaciones.



