San Francisco en el Sínodo de Francisco

En este salón se llevarán a cabo las deliberaciones del Sínodo

Con el espíritu de San Francisco de Asís, el 4 de octubre, día de su fiesta, el Papa Francisco, quien precisamente de él tomó su nombre, inaugurará la Asamblea sinodal que se clausurará el 29 de octubre, de la misma forma que inicia, con una Misa en la plaza de San Pedro.

Salvador Medina*

En la apertura participarán los 21 nuevos cardenales, creados en el Consistorio del 30 de septiembre, entre los cuales el colombiano Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, todo el Colegio Cardenalicio y los 464 participantes a la Asamblea sinodal. De ese total, 364 tendrán derecho a voto, incluidas 54 mujeres. Estarán presentes también 20 delegados de las Iglesias Orientales y dos Obispos chinos nombrados por el Papa.

Monseñor Luis José explica, desde su experiencia inmediata, la simbología cardenalicia

Realidades y expectativas

El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, sintetiza así su visión sobre la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, a través de la red social Facebook:

Presencia de los laicos

Si bien es un Sínodo de los Obispos, sin embargo un número importante de laicos y de laicas tendrá voto. Esto llama la atención porque en otros Sínodos participaban laicos, pero no tenían ninguna influencia en las decisiones finales. Ahora, con su voto, varias decenas de mujeres y varones laicos pueden llegar a cambiar el curso de una votación. Pensemos que a veces algo no sigue adelante por una diferencia de pocos votos.

Qué podemos esperar

Si esto fuera algo meramente humano podríamos hacer cálculos y decir que se tomará una decisión u otra. Pero como aquí tiene mucho que ver el Espíritu Santo, no podemos saber qué curso seguirá. Si intervinieran solamente dos o tres personas podría ser algo manipulado, pero participarán cientos de personas de lugares muy distantes y de muy diferentes formas de pensar. Además son personas que estarán tres días en oración. Es de esperar que algo hará el Espíritu Santo.

Jesucristo y el Espíritu

El problema es que el Sínodo de este año no se propone tratar cuatro o cinco cuestiones discutidas. Eso podría ocurrir el año que viene pero no ahora. Este año se trata de una reflexión más general aunque no por eso menos interesante: qué tipo de Iglesia queremos, qué necesita de nosotros el mundo de hoy, cuál es la Iglesia que hoy quiere el Señor para iluminar el mundo en que vivimos. 

Pero esto no será interesante para la prensa. Por más interesante y útil que nos parezca a nosotros, no será algo que llene los titulares de los medios y de las redes. Para el mundo podrá sonar a un fracaso o a un encuentro irrelevante. No será así para nosotros si nos mantenemos dóciles al Espíritu Santo. Lo sabe el Papa Francisco que siempre dice que no se trata de ganar espacios sino de generar nuevos procesos que darán sus frutos quién sabe cuándo.

Qué no deberíamos esperar

Si bien hay que permanecer abiertos a lo que Dios quiera hacer, no creo que se debatan este mes cuestiones como el celibato, la ordenación de mujeres o cosas por el estilo, porque cada uno de esos temas requeriría muchísimo estudio previo, debates regionales, y luego para cada uno de esos temas se requeriría al menos un Sínodo entero o dos. Por lo cual, con respecto a estas cuestiones muy debatidas, sólo podría aparecer el pedido de estudiarlas, pero no conclusiones. Simplemente no sería serio. De hecho, este año el Sínodo ni siquiera terminará con un documento final.

*Salvador Medina, misionero de la Consolata, en Colombia