En el día de la madre recordamos a las madres de los misioneros

¡Feliz Día de la Madre a la madre, viva o difunta, de cada misionero de la Consolata!

Cada año se celebra el Día de la Madre y en este año 2026 ese día será el 10 de mayo. Es un día que se celebra en todo el mundo para resaltar a la persona más importante de cada ser humano. Se trata de la madre, la dadora de vida de cada persona. La madre juega un papel fundamental en el crecimiento del ser y quehacer de cada uno; una parte importante del camino personal de cada cual está de una u otra manera vinculada a la figura de la madre.

Por Lawrence Ssimbwa *

También en la vocación de muchos misioneros ellas han tenido un rol destacado: el desarrollo inicial de la vocación a la vida religiosa, sacerdotal o misionera, tiene su origen casi siempre en la familia que así cumple su tarea de Iglesia doméstica. En esa iglesia la madre, como proveedora del alimento de la fe de los hijos, juega un papel preponderante. Normalmente, ya desde temprana edad, la madre se preocupa por el crecimiento espiritual de sus hijos; son ellas que están al frente de su formación cristiana y sacramental. Eso hace que la familia se vuelva semillero de vocaciones religiosas y esa contribución se le atribuye, en gran medida, a las madres.

Al celebrar el Día de la Madre, también nosotros los misioneros, dispersos en varios lugares del mundo, tenemos presentes nuestras proprias madres. Nos debemos preguntar: ¿por qué es importante recordar a las madres de los misioneros en el día de la madre? Hay una razón fundamental que quiero mencionar a continuación: el papel preponderante de ellas en la vocación misionera de sus hijos.

El legado de fe de las madres contribuyó bastante a la vocación misionera de cada misionero de la Consolata. Siempre vale la pena recordar su sacrificio a favor de sus hijos misioneros. Muchos misioneros fueron moldeados, por sus madres y sus familias, en el testimonio de fe y amor a la Iglesia, que después se tradujo en la vocación ad gentes que identifica a los Misioneros de la Consolata.

Por ello, cuando recordamos a las madres, no podemos olvidar a ninguna: también a las fallecidas, también a las que han tenido que soportar en dolor de sus hijos fallecidos.

Varios misioneros de la Consolata tienen a sus madres ya fallecidas. Es importante recordarlas también a ellas. Su memoria nunca desvanece y siempre se actualiza. Nunca se puede olvidar su sacrificio y entrega por la vida misionera de sus hijos. Tal vez se puede decir que, si no fuera por ellas, muchos misioneros no habrían logrado llegar a ser lo que hoy son. Celebrar su memoria y visitar sus tumbas es una manera de agradecer por lo que hicieron por sus hijos misioneros.

Igual no podemos dejar de recordar el dolor y el sufrimiento de aquellas madres que perdieron a sus hijos misioneros lejos de sus países, continentes y ciudades. Muchas de esas madres no tuvieron la oportunidad de participar en el entierro de sus hijos. En la celebración del Día de la Madre, es importante tenerlas presentes como una manera para consolarlas espiritualmente. Orar y solidarizarse con las madres de los misioneros fallecidos es una forma de no perder los lazos con la familia misionera a la que pertenecían sus hijos que han perdido la vida en los campos de la misión.

Y finalmente otras madres importantes para los misioneros son aquellas que fueron bienhechoras de las misiones y la obra evangelizadora de la Iglesia. Muchas obras de los misioneros de la Consolata son apoyadas por varias madres con fe fervorosa y testimonio de amor a la misión. Por amor a la misión, varias bienhechoras separan una parte de su pensión o salario para apoyar la labor misionera de los Misioneros de la Consolata. ¡Cuántos proyectos de misioneros no han sido apoyados por mujeres en parroquias o instituciones! Es imposible olvidar la contribución de las madres que aman a la misión y la apoyan con su contribución financiera para que el anuncio del evangelio pueda extenderse de un lugar a otro.

Conclusión

El Día de la Madre se celebra en honor al ser más querido para cada persona y la madre siempre es un orgullo para cada uno. En este día de la madre, es importante recordar a las madres de los misioneros; tenerlas en nuestra oración y recuerdo es una forma de apreciarlas para siempre. Hay madres de misioneros que llevan años sin encontrarse físicamente con sus hijos; algunas incluso sufrieron el dolor por la pérdida de sus hijos en las misiones. La celebración del día de la madre es una gran oportunidad para recordar a las madres de los Misioneros de la Consolata en todo el mundo.

¡Feliz Día de la Madre a la madre, viva o difunta, de cada misionero de la Consolata!

* Por Lawrence Ssimbwa, IMC, misionero en Buenaventura, Colombia.

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