Colombia: concluyó la Asamblea Regional de los Misioneros de la Consolata

Más de sesenta Misioneros de la Consolata de Colombia, Ecuador y Perú concluyeron en Bogotá su Asamblea Regional 2026, bajo el lema “Una sola familia para la misma misión”, definiendo prioridades y líneas de acción para fortalecer la vida comunitaria y la misión en esta Región.

Por Julio Caldeira IMC *

Del 17 al 21 de agosto de 2026, más de sesenta Misioneros de la Consolata que trabajan en Colombia, Ecuador y Perú se reunieron en Bogotá para celebrar la Asamblea Regional 2026, bajo el lema “Una sola familia para la misma misión”.

Durante estos días, los participantes compartieron experiencias, evaluaron el camino recorrido y reflexionaron sobre los principales desafíos de la misión en la Región. El encuentro permitió discernir prioridades y definir líneas de acción para fortalecer la vida comunitaria y el compromiso misionero a la luz del Plan Misionero vigente aprobado en la Conferencia Regional de 2024.

Una Asamblea a la luz de San José Allamano

La Asamblea se inició con un momento de oración en el que se destacó la figura de San José Allamano, fundador de los Misioneros y Misioneras de la Consolata, precisamente en el año en que se conmemora el centenario de su pascua. En este contexto, la Asamblea Regional dio también inicio a la peregrinación de las reliquias del fundador por las comunidades misioneras de Colombia, Ecuador y Perú, recorrido que se extenderá de agosto de 2026 a febrero de 2027.

Durante la apertura, el superior regional, padre Venanzio Mwangi, presentó el camino realizado por la Región y dio inicio oficialmente a la preparación para la Visita Canónica del Superior General, prevista para los meses de enero y febrero de 2027.

La celebración eucarística realizada en la parroquia Madre de las Misiones, en Modelia, fue presidida por monseñor Francisco Javier Múnera, IMC, obispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Entre las motivaciones se hizo memoria del padre Gaetano Mazzoleni, Misionero de la Consolata que dedicó más de cuatro décadas a la misión en Colombia y falleció el pasado 14 de agosto en Italia.

Leer la realidad para iluminar el camino

Uno de los momentos centrales de la Asamblea fue la reflexión sobre la realidad colombiana. Bajo el tema “Colombia hoy: leer la realidad para servir mejor a la misión. Desafíos, oportunidades y perspectivas para la misión ad gentes”, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal de Colombia para las Relaciones Iglesia-Estado, ayudó a los misioneros a identificar algunos de los principales desafíos del país.

Su reflexión invitó a realizar un giro metodológico que permitiera superar los diagnósticos generales y la asistencia puntual ante las emergencias, para avanzar hacia un acompañamiento cercano y permanente de los procesos comunitarios, especialmente en las periferias, fronteras y territorios más vulnerables.

En este camino fueron señalados como ámbitos prioritarios la movilidad humana, la reconciliación, las juventudes, el diálogo intercultural y las nuevas pobrezas urbanas, siempre desde la escucha activa de los protagonistas locales y desde una acción misionera que no sustituya las responsabilidades del Estado ni de la sociedad civil.

La reflexión planteó también la necesidad de fortalecer la credibilidad pastoral desde el testimonio de vida y de establecer decisiones estratégicas que puedan ser revisadas, en un proceso de discernimiento comunitario orientado a la paz y a la defensa de la dignidad humana.

La Asamblea abordó igualmente una radiografía de la Región y las perspectivas de su reestructuración, a partir del trabajo de las comisiones y de los aportes realizados previamente en las zonas de Bogotá, Bucaramanga, Andina, Pacífico, Caquetá y Amazonía, en preparación también a la celebración de los 80 años de presencia de la Consolata en Colombia, a celebrarse en 22027.

El camino del Instituto y los desafíos de la misión

La Asamblea contó con la presencia del padre Juan Pablo de los Ríos, IMC, consejero continental, quien participó en representación de la Dirección General del Instituto. Su presencia expresó la cercanía del gobierno general con la Región y la importancia de este momento de reflexión y planificación para la misión.

En su presentación sobre el camino que realiza el Instituto a nivel general, el padre Juan Pablo invitó a los misioneros a asumir un proceso de profunda conversión personal y comunitaria frente a los cambios de época.

Su reflexión puso de relieve la necesidad de recuperar la raíz contemplativa del carisma de San José Allamano, evitando el activismo, la mundanidad espiritual y el individualismo. También destacó los desafíos que plantea la multiculturalidad, el crecimiento vocacional en el continente africano y la sostenibilidad económica de las presencias misioneras.

Desde esta perspectiva, la revitalización de la vida comunitaria, la austeridad y la animación vocacional aparecieron como elementos fundamentales para el futuro del Instituto.

Asimismo, se profundizó en una comprensión de la misión ad gentes que no se limitara al desplazamiento geográfico ad extra, sino que asumiera una presencia cercana inter gentes, capaz de acoger las periferias existenciales, acompañar a migrantes y personas marginadas, promover el diálogo intercultural y fortalecer la corresponsabilidad con los laicos.

“Cimientos del futuro: formar al que forma”

La formación sacerdotal también ocupó un lugar importante en los trabajos de la Asamblea. Bajo el tema “Cimientos del futuro: formar al que forma”, el P. Juan Carlos Bajarano Cubillos, CJM (Eudista) reflexionó sobre la realidad de la formación de base, sus desafíos estructurales y las acciones necesarias para una formación sacerdotal en perspectiva sinodal y misionera.

La reflexión subrayó que la calidad de la formación depende en buena medida de la madurez, preparación y bienestar de quienes acompañan los procesos formativos.

Entre las propuestas presentadas por la Conferencia Episcopal de Colombia estuvieron la creación de una Escuela Nacional de Formadores y el establecimiento de un itinerario permanente de preparación, con dedicación, equipos interdisciplinarios y participación de laicos y mujeres, buscando responder también a los desafíos de la realidad social y del mundo digital.

Discernir el camino en comunidad

A partir del trabajo previo realizado en las diferentes zonas de la Región, los participantes se organizaron en grupos para discernir, evaluar y proyectar el camino futuro. Los aportes de Bogotá, Bucaramanga, Andina, Pacífico, Caquetá y Amazonía permitieron identificar prioridades y desafíos que deberán continuar siendo trabajados durante los próximos meses.

En este contexto, monseñor Joaquín Pinzón, IMC, presentó el camino misionero realizado durante los primeros 13 años del Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, destacando los principales aprendizajes y desafíos de esta presencia en la Amazonía colombiana. También fueron presentados los planes estratégicos del Centro de Misión y Culturas (CMC) de Bogotá, de la Oficina de Comunicaciones IMC Colombia y del Centro de Solidaridad Misionera (CESOMI).

En continuidad con el camino recorrido, se compartieron igualmente los procesos desarrollados por la Comisión de Identidad y Carisma, el equipo formativo, el equipo de JPIC de la Región, el plan educativo de los colegios IMC en Colombia —Bogotá, Bucaramanga y Manizales—, así como los procesos de Pastoral Urbana y de Animación Misionera, Juvenil y Vocacional (AMJV).

La Administración Regional y el Consejo Regional presentaron, por su parte, el informe sobre el trabajo realizado durante el período y temas legales e institucionales de interés común.

Las reliquias de San José Allamano recorren la Región

Uno de los momentos significativos de la Asamblea fue el inicio de la peregrinación de las reliquias de San José Allamano. En una Eucaristía celebrada en la parroquia Nuestra Señora de la Consolata, en el barrio El Vergel, y presidida por monseñor Joaquín Pinzón, obispo de Puerto Leguízamo-Solano, se dio inicio oficialmente al recorrido.

Durante el encuentro, el padre Luis Duravía expresó el sentido de esta iniciativa al definirla como “la visita canónica de nuestro padre fundador”. La peregrinación se desarrollará entre agosto de 2026 y febrero de 2027, visitando las 22 comunidades misioneras y los tres centros educativos de los Misioneros de la Consolata en Colombia, Ecuador y Perú.

En cada lugar se desarrollará un programa de actividades que involucrará a las comunidades locales, parroquias, centros educativos y diferentes obras misioneras.

Confraternización y fraternidad misionera

El último día de la Asamblea estuvo marcado por un momento de confraternización en Chinauta, Cundinamarca, que permitió a los misioneros compartir en un ambiente fraterno y fortalecer los vínculos entre quienes realizan su servicio misionero en los distintos territorios de la Región.

A lo largo de la semana, los participantes abordaron temas relacionados con la vida comunitaria, la animación misionera, la formación, la sostenibilidad de las presencias pastorales y los desafíos de la evangelización en contextos marcados por profundas transformaciones sociales, culturales y eclesiales.

Al concluir la Asamblea, los Misioneros de la Consolata definieron líneas de acción y prioridades, reafirmando su compromiso de anunciar el Evangelio, acompañar a las comunidades y seguir construyendo una Iglesia misionera, sinodal y cercana a los pueblos.

Con la mirada puesta en el legado de San José Allamano y en los desafíos del presente, los Misioneros de la Consolata renovaron en Bogotá su vocación de ser una sola familia al servicio de la misma misión.

Eucaristía de Inicio y envío de las Reliquias de San José Allamano en peregrinación por Colombia

*P. Julio Caldeira IMC, misionero en el Caquetá.

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