Evangelio del XXVI domingo del Tiempo Ordinario

Mateo 21,28-32

Un hombre tenía dos Hijo y les dijo que fueran a trabajar en la viña. uno le contestó: “No quiero.” Pero después recapacitó y fue. El otro le contestó: “Voy, señor.” Pero no fue.

Reflexionemos:

Los que aparentan ser malos: aquellos que habiéndose negado a la fe primeramente, se dejan llenar al final por la Gracia de Dios y recapacitando le obedecen.

Los que aparentan ser buenos: siempre están hablando de lo religioso, de Dios, de la fe y en el fondo su corazón no cambia; se cierran a la Gracia. 

Pregunta:

¿Cuántas veces dices: ¡sí, sí, claro que sí!, y, después, ¡nada de nada?

Oración:

Padre Dios ayúdanos a recapacitar para darnos el permiso de escuchar tu voz y abriéndonos a tu Gracia anunciemos tu Reino de verdad, justicia y caridad, donde prima tu voluntad.

Recuerda

Hay buenos que se vuelven malos y malos que se vuelven buenos.

* P. Danilo Caraballo, imc, es misionero en Argentina

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