Evangelio del XXVII Domingo del Tiempo Ordinario

Mateo 21, 33 -46

Finalmente, envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo.” Pero, al verlo los viñadores se dijeron: “Este es el heredero”… lo tiraron fuera de la viña y lo mataron (Mateo 21, 33 -46)

Por Danilo Caraballo imc *

Reflexionemos

El dueño de la viña: es Dios, el que prepara los terrenos, planta lo mejor para cosechar lindos frutos.

La viña: la realidad de su Reino que se abre a nuestras vidas: la creación, familias, amigos, conocidos y los hasta desconocidos.

Viñadores: somos tú y yo, los responsables para que la vida sea fecunda, alejando de ella toda cultura de muerte y destrucción.  

Pregunta:

¿Estoy dejando mejor, igual o peor las cosas que me han dado al cuidado?

Oremos:

Señor que agradecidos correspondamos a tu llamado para cuidar y administrar la viña de la vida, y siendo dóciles demos frutos de verdad, bondad, justicia, amor y paz.

Recuerda:

Eres administrador no el dueño de las cosas de Dios.

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