Evangelio del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario

Mateo 25, 1 -13

“…El Reino de los Cielos es semejante a diez jóvenes. Las cinco preparadas entraron con el esposo a la sala nupcial y se cerró la puerta. Las cinco imprudentes dijeron: «Señor, señor, ábrenos». Pero él respondió: «Les aseguro que no las conozco».”

Reflexionemos

Prepararse bien: es obedecer a Dios quien desea participemos de la boda con Cristo esposo de la Iglesia. Requiere mucha sabiduría, perseverancia y cautela, cuidando con paciencia el día de la gran fiesta. Esto es ser prudente

Preparase mal: es quitarse la oportunidad de encuentros auténticos con Cristo, es decirle no a su invitación. Es dejarnos llevar por el sueño, la pereza y la imprudencia, es preparar todo para que el día esperado nos cierren la puerta. Esto es ser necio.

Pregunta:

¿Qué cosas te hacen ser imprudente y necio en la vida? ¿Qué medidas vienes tomando para el día del encuentro definitivo con Dios?

Oración:

Señor danos sabiduría y serenidad para esperar preparados y disfrutar en la boda terrenal, la que será plena y perfecta en la eternidad.

Recuerda:

Vigilancia y prudencia. Que no nos cierren la puerta. Amén

P. Danilo Caraballo, imc, es misionero en Argentina

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