MATEO 13, 24-30
El reino de los cielos se parece a un hombre sembró buena semilla en su campo, y mientras dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo, salieron las espigas y apareció la cizaña. Los trabajadores dijeron: “¿Quieres que la arranquemos?” “No, les dijo…, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha.
Reflexionemos:
El Reino de Dios en tu vida supone:
Movimiento: la dinamiza, estremece y la cambia… no la destruye ni aniquila.
Crecimiento: que este sea gradual, continuo y transformante.
Estamos llamados a,
EMPEZAR A SER: serenos, pacientes en los procesos, sabios, bondadosos y obedientes al Dueño del sembrado.
DEJAR DE SER: sembradores de cizaña, tercos, impacientes, atrevidos y controladores con nosotros mismos y los demás.
Oremos:
Padre Dios, ayúdanos a encontrar el balance, para evitar caer en la mediocridad por no querer cambiar y la impaciencia por ver transformaciones en poco tiempo. Amén.
* P. Danilo Caraballo, imc, es misionero en Argentina


