Mateo 14, 13-21
Los discípulos le dijeron, despídelos para que vayan a las ciudades a comprar alimentos». Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de ustedes de comer ».
Reflexionemos:
1. La comodidad y egoísmo de los discípulos: por el afán de estar tranquilos, reposados y comer mejor razonan desde la escasez. Lo más fácil es que vayan y busquen de comer; tenemos poco y además estamos fatigados.
Pregunta: ¿Cuántas veces el egoísmo me lleva a pensar desde la lógica: que cada uno se arregle como pueda?
2. Misericordia y compasión de Jesús: ante la necesidad regala perdón, ofrece alimento a los hambrientos y enseña sin cobrar. Lo más grande de Jesús es que comparte lo poco que tienen haciendo posible el “milagro” de que haya para todos.
Pregunta: ¿Soy sensible ante las necesidades de los hermanos destruidos, hambrientos y desahuciados? ¿Qué gestos concretos tengo hacia ellos
Oremos
Jesús, que podamos tener una mirada compasiva y ante las necesidades de los demás y podamos compartir todo, ya que día a día somos testigos de tu misericordia y amor. AMÉN
Recuerda:
Durante esta semana mira tus egoísmos y caprichos en el espejo de la generosidad de Dios… en tus manos está el milagro de partir y compartir.
* P. Danilo Caraballo, imc, es misionero en Argentina


