Mateo 15, 21 – 28
Una mujer cananea, se puso a gritarle: “Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Y después de un dialogo Jesús le respondió: “Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.”
El evangelio es cuestionante:
Si Jesús es compasivo, misericordioso y atento, ¿Por qué hoy lo siento duro, e indiferente?
Dos puntos nos ayudarán a responder:
Primero: Porque desde mi realidad lo veo como un mago, el curador instantáneo, que pone parches de salud, dinero y amor a la vida.
Segundo: como un gran maestro, hoy llama a la humildad y a reconocerme necesitado, a perseverar en su búsqueda, y a descubrir con fe que el amor de Dios alcanza para todos…
Pregunta:
¿Tengo a Cristo como un mago o fábrica de milagros?
Oremos: Jesús aumenta nuestra fe y socórrenos para seguir amándote más allá de los milagros que hacen en nuestras vidas.
Recuerda: Jesús es el Hijo de Dios, no el amuleto de la buena suerte. Amén
Por P. Danilo Caraballo imc


